Todavía no he visto Anora, el film que se llevó la preciada Palma de Oro en la 77ª edición del Festival de Cine de Cannes. Pero, tras la rueda de prensa concedida por Sean Baker el pasado sábado, tras obtener el galardón, no solo quiero ver Anora, sino todas las películas anteriores del cineasta. Incluso siento curiosidad por El Conejo Greg, la serie de televisión que Baker hizo para la cadena Fox a principios de los 2000.
Anora es una “dramedia” —una película dramática a la vez que una comedia— sobre una trabajadora del sexo de Nueva York que se gana la vida como bailarina erótica, y sobre la relación que la joven entabla con Iván, el hijo de un oligarca ruso. La crítica ha alabado el film, por ser capaz de tocar un tema difícil con sensibilidad, con sentido del humor y sin entrar a emitir juicios de valor.
Baker dedicó el premio a las trabajadoras del sexo, “pasadas, presentes y futuras”. No en vano, como comentaba el cineasta en Cannes, sus últimas cinco películas están dedicadas a este tema. “Las historias que cuento”, decía el director, “quizá no cambien el mundo”. Y, sin embargo, Baker espera que, de alguna manera, sus films ayuden a humanizar y desestigmatizar a las trabajador
Corre por Internet la estadística —no sé si sea cierta— de que, en 1982, un 43 % de los padres admitía no haber cambiado nunca un pañal. Hoy en día, afortunadamente, en muchos lugares, los hombres se involucran más en la crianza de los hijos. Las mujeres españolas, sin embargo, siguen sin estar muy impresionadas, parece, con lo que ven en sus potenciales co-progenitores.
Las españolas, como otras europeas, tienen su primer hijo cada vez más tarde: en promedio, a los 31,5 años de edad. La conciliación laboral y las dificultades económicas son las principales razones que suelen aducirse para explicar este fenómeno. Y, sin embargo, en nuestro país, a estos motivos ahora la Encuesta de Fecundidad del Instituto Nacional de Estadística (INE) añade otro: las dificultades para encontrar una pareja con la que compartir la crianza de los hijos.
Este, según el INE, es de hecho el motivo número uno por el cual las mujeres de entre 30 y 49 años de edad no tienen familia en nuestro país. O, más específicamente, como explicaba eldiario.es el pasado 18 de mayo, las dificultades para encontrar una pareja para criar hijos en condiciones de corresponsabilidad. Un dato relacionado es que, en la última d
Arquitectura hostil. Hasta hace poco, yo no había escuchado el término y, sin embargo, al oírlo uno sabe inmediatamente a qué se refiere. Son esas barras de metal que impiden a las personas sin techo dormir en los bancos; la ausencia, incluso, de bancos para sentarse en los espacios públicos; pinchos en los escaparates de las tiendas; papeleras con la apertura tan estrecha que uno apenas puede poner nada dentro; un sinfín de elementos del mobiliario urbano diseñados, supuestamente, para evitar comportamientos considerados incívicos.
Ahora parece que, finalmente, quienes diseñan nuestras ciudades se están dando cuenta de algo que, quizá, debería haber resultado obvio desde el principio: la arquitectura hostil, como la justicia, es ciega; su hostilidad no está reservada solo a quienes se comportan de manera incívica, sino a todos los que vivimos en las ciudades. Como comentaba El Mundo el pasado 15 de mayo, al parecer ahora en urbanismo se habla, por ejemplo, de la “arquitectura de los cuidados”, un modelo más amable con las personas con problemas de movilidad, con los mayores, con los niños…
Las opiniones —en arquitectura y urbanismo también, imagino— vienen y van, como un péndulo. Y,
Hablar con los niños siempre me ha parecido un arte. Un arte que, os confieso, no estoy segura de dominar. Cenando recientemente en casa de unos amigos, se me ocurrió preguntarle a su hija, de unos 5 años de edad, cuál era su comida favorita. “Las chucherías”, pensé que diría, o quizá “la pizza”. Su respuesta fue otra: “el cerdo”, dijo la niña sin dudarlo ni por un momento.
La contestación de aquella niña me dejó estupefacta, quizá por lo joven que era. Y, sin embargo, ¿por qué debería sorprenderme? La querencia de los españoles al cerdo es de sobra conocida. Muchos nutricionistas, de hecho, consideran que, en general, consumimos demasiada carne. Y, el pasado 18 de mayo, el suplemento de salud de La Voz de Galicia recomendaba, en particular, reducir el consumo de embutidos.
Un embutido —así lo explica el Real Decreto de 2014 que regula los derivados cárnicos— es un producto elaborado a partir de carne y grasa troceada o picada, típicamente de cerdo, que luego se condimenta y se embute en tripa natural o artificial. Un consumo excesivo de embutidos ha sido relacionado con las enfermedades cardiovasculares, debido, principalmente, al alto contenido de estos alimentos en grasas saturada
La cosmología, dicen, está en crisis. Según donde uno mire, el universo parece estar expandiéndose a diferentes velocidades; una observación hecha hace ya algunos años y que la ciencia actual no es capaz de explicar. Y la materia oscura, que, se estima, supone aproximadamente un 85 % del universo, está formada por un tipo de partícula que todavía desconocemos. A veces, una está tentada a preguntarse si ignoramos más cosas del universo de las que conocemos.
El pasado jueves, 23 de mayo, la Agencia Espacial Europea —ESA— compartió las primeras imágenes obtenidas por el telescopio espacial Euclid, puesto en órbita en julio del año pasado. Las imágenes, tomadas durante las primeras 24 horas de observación del telescopio, muestran, entre otras cosas, y a un nivel de detalle sin precedentes, NGC 6744, una de las mayores galaxias espirales que se conocen, Messier 78, una guardería de estrellas envuelta en polvo interestelar, y un grupo de galaxias en rumbo de colisión.
Las espectaculares imágenes compartidas hace unos días por la ESA son un deleite para los aficionados a la astronomía y para el público en general. Y, sin embargo, la misión Euclid no se centra tanto en lo que vemos como en l