El tobillo izquierdo de Carlos Alcaraz estará pronto tatuado con un dibujo de la torre Eiffel y una fecha: el 9 de junio de 2024, el día que ganó su primer título del Abierto de Francia de tenis.
Me pregunto cuándo dejará el tenista español de tatuarse las fechas de sus victorias en torneos de Grand Slam. De momento van tres; la del domingo pasado se unirá a las que ya conmemoran con tinta indeleble sus triunfos en el Abierto de Estados Unidos, en 2022, y en Wimbledon, en 2023. Me sorprendería, la verdad, si Alcaraz no añade un tatuaje más cuando gane el Abierto de Australia. Y digo “cuando” y no “si” porque, a estas alturas, pocos dudan ya de que el joven deportista vaya a completar en algún momento el Grand Slam —formado por Roland Garros, Wimbledon y los Abiertos de Estados Unidos y Australia—.
Al principio del torneo, no estaba nada claro si este año iba a ser el de Alcaraz en el Abierto de Francia. Según sus propias palabras, el tenista español había llegado a París con poca preparación, tras una algo difícil temporada de arcilla. Y, sin embargo, se plantó en la final tras haber dejado por el camino a Stefanos Tsitsipas en los cuartos de final y al número uno de la ATP, Jannik S
España es, según Vogue, el país con más festivales de música del mundo. Casi mil, asegura la revista de moda, se celebran durante el año por todos los rincones de nuestro país. Sea o no una exageración, lo cierto es que, en esta época del año, en España ya hemos entrado de lleno en la temporada de festivales musicales.
El 2 de junio acabó en Barcelona el Primavera Sound. Dejado ya atrás el fiasco del año pasado en Madrid —donde se celebró un accidentado festival, paralelo al de Barcelona—, un ecléctico programa de actuaciones llevó a la capital catalana a artistas como Lana del Rey, Pulp, P.J. Harvey o SZA, entre muchos otros. Hasta al actor Keanu Reeves pudo verse por allí, para sorpresa de muchos asistentes, tocando el bajo con su grupo Dogstar. La edición de este año del Primavera Sound dejó cifras de récord: 263 conciertos a los que asistieron casi 268.000 personas.
Un día antes, el 1 de junio, se cerraba en Santiago de Compostela, en Galicia, O Son Do Camiño, un festival cuyo nombre, no puedo evitarlo, me suena a música celta —probablemente por el fuerte vínculo existente entre la música tradicional gallega y la celta—. Pero no. A pesar de estar solo en su cuarta edición, O Son
Hay que ver las cosas que dice Michael O’Leary, el director general de la aerolínea Ryanair. En Internet existen varias páginas que recopilan sus cáusticos comentarios y, de hecho, incluso se ha publicado algún libro dedicado a la “franqueza” con la que habla. O’Leary es un personaje entretenido, lo reconozco. Volar con su compañía, por otro lado, me parece todo menos entretenido: es un auténtico fastidio.
Yo, sin embargo, ahora veo los toros desde la barrera. Hace años que no piso un avión de Ryanair. Pero, aunque ya no sufra el pésimo servicio de la aerolínea irlandesa en mis propias carnes, los desmanes de O’Leary y los suyos, de los cuales informan asiduamente los medios, me siguen indignando. Motivo por el cual me alegró la abultada sanción anunciada el pasado 31 de mayo por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. La multa, de 150 millones de euros, penaliza a Ryanair, y a otras aerolíneas de bajo coste —easyJet, Vueling y Volotea—, por ciertas prácticas abusivas, entre ellas cobrar por el equipaje de mano, o por la reserva de asiento contiguo para acompañantes menores o dependientes.
Más vale tarde que nunca, dicen, aunque me pregunto si la multa incluye algu
Con el calor, a nuestro país llegan cada año también los trucos para el verano. Antes se transmitían por el boca a boca, o en programas diurnos de televisión. Hoy en día circulan por las redes sociales y, quizá especialmente, por TikTok. Favorecidas en la sombra por esos misteriosos algoritmos que deciden qué se viraliza y qué no, parece que las propuestas más disparatadas acaban siendo con frecuencia las más populares.
El verano pasado hablamos en el programa del truco de congelar la crema solar. Una idea que podría estar bien —así, al aplicarse sobre la piel, la loción está fresquita, como decían quienes fomentaban la propuesta— si no fuera porque, como indicaron en su momento varios farmacéuticos, al congelar la crema sus componentes se separan y el producto deja de ser efectivo como protección contra la radiación solar.
Este año en TikTok se ha viralizado otra propuesta de consecuencias potencialmente incluso más nefastas: la del “callo solar”. La idea es prescindir directamente de la crema solar. “Los animales están al sol y no se queman, ¿verdad?” reza la lógica de estos tiktokers. Pues nosotros igual. Lo único que hay que hacer es “quemar” la piel poco a poco, para que vaya co
En septiembre del año pasado, la tribu de los Marubo, que vive en zonas remotas del Amazonas brasileño, se conectó —de la mano de Starlink, la compañía de Elon Musk— al Internet de alta velocidad. Recientemente, un reportero del New York Times visitó la tribu para ver cómo les iba. Quizá hayáis visto estos días la noticia en los medios.
Internet —sorpresa, sorpresa— ha sido un gran éxito entre los Marubo. Tras instalarse las antenas satelitales de Starlink, la gente comenzó a pasarse el día conectada: los niños, viendo un vídeo tras otro del futbolista brasileño Neymar Júnior; los jóvenes —y quizá los no tan jóvenes—, consumiendo pornografía y jugando a violentos juegos online. Tareas esenciales como la caza o el cuidado de los cultivos, comenzaron a quedar desatendidas.
Sí, los Marubo también utilizan Internet para, por ejemplo, tener una mejor comunicación entre clanes, o para pedir ayuda en caso de emergencia médica. Pero los jefes de la tribu no tardaron mucho en decidir que el acceso a Internet debía restringirse: ahora está disponible solo unas horas por la mañana, unas horas por la noche, y los domingos.
Sabia decisión. Quizá, en especial, para la salud mental de los jóvenes M