Esta semana comenzaremos nuestro recorrido con una noticia que ha despertado una gran controversia en Italia, porque allí el Gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni ha presentado un nuevo proyecto legislativo para el control migratorio que permitirá denegar el ingreso a las aguas italianas a embarcaciones que transporten a migrantes sin papeles, “en presencia de graves amenazas al orden público o a la seguridad”. Además, la norma podrá castigar a las ONG que ayuden a esas personas, en muchos casos menores de edad que huyen de la guerra, la miseria o la persecución. En aras de una supuesta defensa de la seguridad, la nueva ley contribuye a normalizar el discurso xenófobo que relaciona inmigración con delincuencia.
A continuación, viajaremos a España, donde conoceremos una polémica de esas que mueven a la indignación. En la ciudad de Alicante, varias viviendas sociales construidas con dinero público han acabado en manos de altos cargos del ayuntamiento. El caso ya está en los tribunales y no es más que una gota en el océano del enorme problema que los españoles sufren con la vivienda. Los alquileres están disparados, y los precios de venta también. Para más inri, las viviendas sociales solo están al alcance de las clases medias y altas porque, aunque más baratas que las del mercado libre, siguen siendo caras para los más desfavorecidos.
Sin dejar España, nos fijaremos en la difícil situación que vive la universidad pública más grande del país, la mítica Complutense de Madrid. Aquejada de una insuficiencia crónica de presupuesto, por falta de voluntad política del Gobierno regional, la querida ‘Complu’ afronta una deuda de 33 millones de euros, con un plan de recortes que puede acabar mermando su reputación académica. Sería una pena que la que ha sido una de las joyas de la corona de la educación pública en España acabe convertida en una institución de segunda.
Y nuestro recorrido por la actualidad culminará con una zambullida en el color amarillo. Una gran exposición recién inaugurada en el Museo Van Gogh de Ámsterdam nos permitirá conocer por qué este genio de la pintura parecía obsesionado con ese color. Varias hipótesis –médicas, históricas, culturales– ofrecen una nueva y fascinante mirada sobre los girasoles, los campos de trigo o las estrellas doradas que han quedado grabadas en la memoria visual de millones de personas.
Últimamente he escuchado la siguiente frase a diferentes líderes políticos europeos cuando se refieren a la llegada de migrantes a sus países: “Si quieren vivir aquí, tienen que respetar la ley”. El 11 de febrero fue Giorgia Meloni quien la pronunció, tras anunciar una durísima reforma del control migratorio que permitirá el bloqueo naval de embarcaciones. La norma podría, de facto, dificultar, o incluso impedir, el auxilio a una embarcación en riesgo de naufragio o con personas enfermas a bordo.
La medida impulsada por el Gobierno italiano emplea la idea de "amenaza grave" para justificar el bloqueo naval. Bajo ese paraguas se incluyen causas como una presión migratoria excepcional, el riesgo de terrorismo, emergencias sanitarias globales o grandes eventos internacionales. El cierre de las fronteras marítimas puede prolongarse durante seis meses.
No solo dejarán de recibir auxilio las embarcaciones en peligro, además será castigado quien intente ayudarlas: las ONG y otros barcos de rescate. Quienes violen el bloqueo se enfrentarán a multas de hasta 50.000 euros y, en caso de reincidencia continuada, las autoridades podrán proceder a la confiscación definitiva de la embarcación.
Es
…nos enfocamos ahora en la actualidad española, para conocer el despropósito inmobiliario que vive el país, ejemplificado en una polémica surgida en la ciudad de Alicante…
Si algo preocupa a los españoles es la vivienda: los precios de alquiler y venta no dejan de subir y cada vez más gente vive con sus padres o comparte piso. En España, las competencias en esta materia no son del Gobierno central, sino de los Ejecutivos regionales y nadie ha conseguido dar con la tecla para resolver el problema. Por eso, el escándalo que se vive en la ciudad de Alicante con las Viviendas de Protección Oficial —las llamadas VPO– ha conmocionado al país.
Mientras 5.400 familias alicantinas suspiraban en listas de espera, los pisos construidos con dinero público han acabado en manos de concejales, arquitectos municipales y hasta una funcionaria del ayuntamiento. Algunos de los agraciados incluso estaban intentando revender esas casas y así completar un negocio redondo.
Pero el caso de Alicante, que ya investiga la Fiscalía, no es el único despropósito. En Madrid, el plan regional de vivienda pública pone unas exigencias de solvencia tan elevadas que casi el 30% de los solicitantes tira la toalla. En Sevilla, para acceder a la compra de la VPO más barata es necesario tener 63.000 euros ahorrados. En las redes sociales circula la broma de que son viviendas protegidas, sí,
No es fácil explicar qué significa la Universidad Complutense de Madrid, la entrañable ‘Complu’, para quienes han pasado por sus aulas. Ocupa un lugar en la memoria emocional de sus exalumnos y también en la de todo el país. Entre sus muros siempre se respiró mejor que fuera de ellos. Durante la dictadura de Franco, allí se fraguó la libertad democrática. En democracia, su dinamismo y creatividad fueron, y son, esenciales para la sociedad. Por eso es tan preocupante saber que la Complu vive una crisis sin precedentes.
El origen de la joya de la corona de la educación pública en España está en el siglo XV, cuando fue fundada en la ciudad de Alcalá de Henares (sobre la antigua villa romana de ‘Complutum’, de ahí su curioso nombre); pero el campus actual comenzó a edificarse en 1929 a las afueras de Madrid, en la llamada Ciudad Universitaria. Con 26 facultades y más de 65.000 alumnos, la Complu es hoy la universidad más grande de España y una de las más solicitadas, por su prestigio en carreras como Medicina o Matemáticas.
Pese a este historial de prestigio y solidez académica, la realidad es cruda. La Complutense arrastra un déficit de más de 33 millones de euros, por lo que se ha vi
Campos de trigo, girasoles, estrellas ardientes, faroles en la noche… todas estas imágenes sugieren un nombre, Vincent van Gogh, y un color: el amarillo. Es uno de los debates más fascinantes de la historia del arte: ¿por qué este color obsesionó al gran genio de la pintura? Una exposición recién inaugurada en Ámsterdam, en el museo que lleva su nombre, sugiere que la omnipresencia de ese color no fue solo una preferencia estética. La medicina también pudo jugar un papel.
La metamorfosis de Vincent comenzó con su traslado a Arles, al sur de Francia. Tras años bajo los cielos plomizos del norte, la luz del Mediterráneo redefinió su paleta. En sus cartas, el pintor holandés describió la atmósfera provenzal como "amarillo azufre, limón y oro", términos que reflejaban una aspiración tanto técnica como espiritual. Este giro fue posible gracias a la revolución de pigmentos sintéticos como el amarillo de cromo, que permitía una luminosidad sin precedentes, aunque su inestabilidad química hoy suponga un reto para la conservación.
Una de las teorías más difundidas sostiene que Van Gogh padecía ‘xantopsia’ (visión amarillenta) inducida por el tratamiento de su epilepsia. Su médico, el docto