Hoy comenzaremos nuestro recorrido con una noticia que, hace unos días, tomó por sorpresa a más de uno: la negativa del Gobierno español a que Estados Unidos pudiera lanzar ataques contra Irán desde bases militares en nuestro territorio. Nos preguntaremos qué ha llevado al presidente español, Pedro Sánchez, a tomar esta decisión. Hay quienes la consideran una apuesta arriesgada y, sin embargo, como veremos, otros analistas aseguran que Sánchez solo está asumiendo un riesgo calculado. Gran parte de la población española, en cualquier caso —tanto de izquierdas como de derechas—, parece apoyar la decisión del presidente.
A continuación, nos trasladaremos a la vecina Francia, donde el presidente Macron anunció recientemente una nueva doctrina nuclear: la “disuasión avanzada”. Francia, la única potencia nuclear de la Unión Europea, lleva décadas ofreciendo su paraguas nuclear a los países del Viejo Continente. Ahora parece que la propuesta francesa está ganando finalmente aceptación. Como veremos, 8 países europeos han confirmado ya su interés en la “disuasión avanzada” y, bajo la nueva doctrina, sus fuerzas armadas podrían comenzar a participar pronto en actividades nucleares francesas. Como explicó Macron, sin embargo, Francia tendrá siempre la última palabra a la hora de cruzar el umbral nuclear.
La siguiente noticia, comentada hace unos días por numerosos medios españoles, tiene relación con un estudio publicado recientemente en The Lancet Oncology. En las últimas tres décadas, reporta la publicación, la mortalidad por cáncer de mama ha caído más de un 40 % en nuestro país. Este enorme avance debería hacer que los españoles nos sintamos orgullosos de nuestro sistema sanitario. Y quizá también que queramos defenderlo, uniéndonos a las manifestaciones que, cada cierto tiempo, recorren las ciudades españolas en defensa de la sanidad pública. Nos preguntaremos también cómo las lecciones aprendidas en nuestro país podrían ayudar a otros países que, desgraciadamente, tienen sistemas de salud deficientes.
Finalmente, cerraremos nuestro repaso de la actualidad en las calles de Madrid, Barcelona, y otras ciudades españolas, donde cientos de miles de mujeres se manifestaron el pasado 8 de marzo. En nuestro país, el Día Internacional de la Mujer es más que una fecha en el calendario. Aprovecharemos este momento para comentar el sentir expresado por las mujeres españolas en infinidad de eslóganes, cánticos, banderas y pancartas. Las manifestantes también quisieron recordar a las mujeres que estos días sufren en lugares como Irán, Palestina o Afganistán. Y en Santander, como veremos, se rindió homenaje a las más de 100 niñas que murieron recientemente durante un ataque de Estados Unidos al sur de Irán.
El “no” de Pedro Sánchez a Donald Trump hace unos días me dejó con una sonrisa en la cara. El presidente del Gobierno español denegó a Estados Unidos el uso de bases militares en nuestro territorio para atacar objetivos en Irán. Ello provocó la ira de Trump, que amenazó con cortar las relaciones comerciales con nuestro país, pero Sánchez no se echó atrás. La postura del Gobierno español, respondió nuestro presidente el pasado 4 de marzo en un comunicado, se resumía en cuatro palabras: “no a la guerra”.
A mí la decisión de Sánchez me gustó, entre otras cosas, porque estoy cansado de ver a todo el mundo doblegarse ante Trump. “Todos los países me llaman, besándome el culo”, decía un soez Trump el año pasado, mientras amenazaba con imponer aranceles a numerosos países. Ya basta de abusos y fanfarronería.
La de Sánchez quizá sea una apuesta arriesgada. Y sin embargo el presidente, como han apuntado diversos analistas, sabe muy bien por qué tomó esta decisión. Los votantes del partido socialista sin duda la aplauden. Es más, gran parte de la población española lo hace. “Soy de derechas, pero en esto apoyo a Sánchez” comentaban hace unos días muchos internautas durante el rifirrafe entre e
No es la primera vez que Francia pone su arsenal nuclear al servicio de Europa. El Ministerio de Exteriores francés difundía hace unos días un vídeo en el que se veía a diferentes presidentes de la República –—Charles de Gaulle, François Mitterrand, François Hollande— ofreciendo la disuasión nuclear francesa a Europa. No resulta difícil, la verdad, entender por qué se vuelve a hablar de este tema ahora.
La Rusia envalentonada de Putin ha traído la guerra a Europa y no atiende a razones. El poder militar de China aumenta a pasos agigantados, con ramificaciones imprevisibles. Y, entretanto, en Estados Unidos, Trump y sus acólitos muestran un notable desprecio y una actitud agresiva frente a Europa, mientras despliegan —literalmente— la alfombra roja para Putin. No sé qué pensarán los generales europeos, pero ¿es sensato confiar en la protección del paraguas nuclear estadounidense, con los códigos nucleares en poder de Trump? Personalmente, me parecería una temeridad.
La clara alternativa es Francia, la única potencia nuclear de la Unión Europea. La postura de Emmanuel Macron, por supuesto, también ayuda. Siguiendo con la actitud de sus predecesores en el cargo, el presidente francés se
Con el cáncer, a veces uno no sabe qué pensar. Por un lado, los medios informan constantemente de nuevos y esperanzadores avances en el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad. Por el otro, sin embargo, parece que cada poco escuchamos de alguien a quien le han diagnosticado un cáncer. Y, desgraciadamente, el pronóstico no es siempre bueno. ¿Estamos avanzando en la lucha contra la enfermedad, se pregunta uno, o todo esfuerzo es en vano?
Estudios como el publicado recientemente en The Lancet Oncology arrojan luz sobre la cuestión. Según el estudio GBD —Global Burden of Diseases—, entre 1990 y 2023 la tasa de mortalidad por cáncer de mama disminuyó alrededor de un 42 % en nuestro país. Mientras que en 1990 morían unas 24 mujeres por cada 100.000 a causa de esta dolencia, en 2023 la cifra cayó a 13,9.
A veces cuesta ver más allá de las estadísticas. Pero tras estas cifras hay miles de mujeres —madres, esposas, hijas— que hoy siguen entre nosotros gracias al trabajo de la comunidad científico-médica. Una mujer que ha superado una enfermedad tan terrible como el cáncer de mama no olvidará nunca, estoy convencido, el esfuerzo de los sanitarios que la atendieron.
Profesionales sanitario
El feminismo disfruta de buena salud en España. El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, cientos de miles de mujeres salieron a la calle para reivindicar sus derechos. Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao y Valladolid, entre muchas otras ciudades españolas, vieron pasar multitudinarias manifestaciones donde las mujeres expresaron su sentir en infinidad de eslóganes, cánticos, banderas y pancartas.
“Mamá, tranquila, hoy no voy sola por la calle”, podía leerse en la pancarta casera que sostenía una joven en la manifestación de Barcelona. Eso por sí solo ya me parece un triunfo. En España, las mujeres pueden sentirse arropadas por la fuerza del movimiento feminista; ninguna tiene que sentirse sola.
Entretanto, en Madrid, Carmeli, de 81 años, se unía a la marcha del 8M asegurando que llevaba haciéndolo “toda la vida”. Este año, asistir le parecía especialmente importante, para “gritar contra las guerras que se están produciendo”. ¿Y por qué protestar contra la guerra en una manifestación feminista, podría preguntarse alguno? Pues porque, en todos los conflictos bélicos sin excepción, quienes sufren más son las mujeres y los niños. Y porque, en el 8M, hay cabida para cualquier