Hoy comenzaremos nuestro recorrido por la actualidad con una importante iniciativa lanzada recientemente por el Gobierno español: incluir el derecho al aborto en la Constitución. En España, como en otros lugares, los derechos sexuales y reproductivos de la mujer están siendo atacados. Incluir el aborto en la Carta Magna parece una excelente manera de proteger el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. Como veremos, sin embargo, destacados partidos políticos españoles se oponen al cambio. En un país donde la gran mayoría de la población apoya el aborto, nos preguntaremos qué puede haber tras esta estrategia.
Continuaremos luego el programa discutiendo la fascinante historia de un cuadro de Rafael. ¿Es la protagonista de La Dama con el unicornio una fiel esposa, una virgen pura o una santa? Como veremos, y por difícil que parezca, en sus más de 500 años de existencia, el famoso retrato ha representado a la joven modelo, de hecho, en todos esos roles. Una muestra, dicen algunos, de cómo la imagen de la mujer ha sido manipulada por los hombres a través de los siglos. Sin embargo, nos preguntaremos, ¿quiso también Rafael contar la historia de una mujer inteligente e inquisitiva, cuya fuerza traspasaba cualquier “disfraz” que se le impusiera?
Sin dejar el mundo del arte pictórico, cruzaremos después el Atlántico en dirección a México. Allí, más de 400 profesionales de la cultura firmaron recientemente una carta abierta en la cual exigían claridad al Gobierno respecto al destino de una importante colección privada, la colección Gelman. Decenas de obras de arte moderno mexicano, de figuras tan destacadas como Frida Kahlo, Diego Rivera o Rufino Tamayo, serán enviadas próximamente al extranjero. El Banco Santander, una de las mayores instituciones financieras de España, declaró en enero que pasaría a gestionar obras de la colección Gelman “a largo plazo”. Ello, como veremos, hizo disparar las alarmas en el mundo de la cultura de México. Algunos temen que los cuadros no vuelvan nunca a casa.
La última noticia de nuestro programa de hoy trata sobre la vuelta a los ruedos de uno de los toreros más famosos del mundo. El pasado 5 de abril, apenas unos meses después de su retirada, el matador sevillano Morante de la Puebla volvía a torear en la plaza de la Maestranza. La mayoría de los aficionados a la tauromaquia se alegran de su vuelta. Pero algunos, como veremos, dicen estar dolidos. Lloraron, aseguran, con la despedida de Morante en octubre, y ahora se preguntan si no habrá sido todo una maniobra de marketing.
Me cuesta trabajo recordar la última vez que el Gobierno de Pedro Sánchez sacó adelante alguna propuesta legislativa de forma holgada. Sin hacer malabarismos para recabar los apoyos parlamentarios necesarios. Con la iniciativa lanzada recientemente por el Ejecutivo socialista para incluir el derecho al aborto en la Constitución española, ya no es cuestión de hacer malabarismos: está virtualmente garantizado que la propuesta no saldrá adelante.
El pasado martes, 7 de abril, el Consejo de Ministros aprobó un proyecto de ley para cambiar la Constitución: un texto cuya redacción final establece que “los poderes públicos garantizarán el ejercicio del derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo”. Ahora, la propuesta será enviada al Congreso. El Partido Popular, sin embargo, cuyo apoyo parlamentario es necesario, anunció hace ya meses que se opondría. Incluso entre los socios de Gobierno del Partido Socialista parece haber dudas.
Me resulta exasperante, la verdad. En nuestro país, como en otros lugares del mundo, los derechos sexuales y reproductivos de la mujer están siendo atacados. En vista de ello, incluir el aborto como uno de los derechos fundamentales de nuestra
Dicen que, cuando Rafael pintó La Dama con el unicornio, entre 1505 y 1506, se inspiró en La Gioconda, la obra maestra de Leonardo da Vinci: una joven en pose de tres cuartos, juntando las delicadas manos sobre su regazo, con un paisaje vaporoso de fondo… En cierta manera, sin embargo, los dos retratos no podrían ser más distintos. No en vano la BBC, en un artículo publicado el pasado 9 de abril, catalogaba La Dama con el unicornio como “la anti-Mona Lisa”.
Tras leer el artículo de la BBC, abrí una imagen de La Gioconda en la pantalla de mi ordenador, y la contemplé durante un buen rato. Después fijé la vista en La Dama con el unicornio, y el efecto fue impactante. Por un instante, me pareció que la figura hipnótica, etérea, casi de otro mundo que es la Mona Lisa, se había transformado ante mis ojos en una mujer de carne y hueso.
Como explica la BBC, en los años treinta un análisis radiológico de La Dama con el unicornio descubrió que, bajo el instrumento de tortura que tenía en la mano Santa Catalina de Alejandría —a quien, durante más de dos siglos, se había creído que representaba el retrato—, había un unicornio. Ese detalle cambiaba por completo el significado de la escena. En vi
El mundo del arte mexicano anda preocupado. La colección Gelman, una de las más importantes del país —incluye, entre otras, obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo y María Izquierdo—, será enviada próximamente a España. Más de uno teme que los cuadros no vuelvan nunca.
Como informaba The Guardian el pasado 5 de abril, 400 profesionales mexicanos de la cultura firmaron recientemente una carta abierta exigiendo al Gobierno federal mayor claridad respecto al destino de la colección Gelman. Hacen bien. Se diría que sobre esta colección revolotean siempre aves de presa que quieren apoderarse de ella.
No sé qué intenciones tenga el Banco Santander. Pero el anuncio que hizo la institución financiera española en enero, cuando dijo que pasaría a gestionar obras de la colección Gelman “a largo plazo”, invita ciertamente a la sospecha.
Jacques Gelman, nacido en San Petersburgo y llegado a México en 1938, hizo fortuna como productor de cine e impulsor del gran cómico Mario Moreno “Cantinflas”. Jacques y su mujer Natasha llegaron a adquirir una gran cantidad de obras de arte, incluyendo numerosas piezas de arte moderno mexicano. El matrimonio Gelman mantuvo una estrecha relación con art
Hoy en día, quienes aborrecemos las corridas de toros en España lo tenemos fácil. Si uno evita ciertos periódicos —como el ABC— y ciertos canales de televisión —como Telemadrid y Canal Sur—, no resulta difícil hacer como si la sanguinaria y retrógrada tradición de la tauromaquia hubiera desaparecido hace medio siglo con la dictadura.
Excepto cuando se trata de Morante de la Puebla. Nunca lo he visto torear y, sin embargo, hay que admitirlo, el matador sevillano tiene magnetismo. Para detractores de la tauromaquia como yo, Morante es lo más parecido a un supervillano. Lleva enormes patillas. Fuma puros habanos. Se viste de Gucci. Socializa con Santiago Abascal, líder de la ultraderecha española. Y en la cocina de su finca en La Puebla del Río, dicen, cuelga una efigie del dictador Franco.
En octubre del año pasado, Morante se cortó la coleta por sorpresa en la plaza de Las Ventas, tras torear en la corrida de la Hispanidad. Los antitaurinos ni siquiera tuvimos la satisfacción de poder alegrarnos por su retirada; muchos la atribuyeron al trastorno disociativo, una afección psicológica que el torero sufre desde hace años.
El pasado 5 de abril, Morante volvió a acaparar titulares con su v