Hoy iniciamos nuestro repaso de la actualidad con una noticia que no se escucha todos los días: Meta y YouTube fueron condenados a pagar 6 millones de dólares por los daños psicológicos provocados a una joven usuaria de California. Uno no puede por más que alegrarse de que la persona afectada sea compensada por su sufrimiento. Y también nos preguntaremos si la estrategia legal utilizada por los abogados de la demandante, inspirada en las tácticas usadas hace décadas contra las compañías tabacaleras, podría ayudar también a otras personas en situación similar. Es más, ¿podría obligar finalmente a las redes sociales a eliminar sus funcionalidades perjudiciales?
Nos trasladaremos luego a nuestro país y, específicamente, a Madrid, para conversar sobre la muy comentada reapertura del histórico Café Gijón. Durante décadas, este café, abierto a finales del siglo XIX, fue un referente de la vida cultural madrileña. Quizá, incluso, la tertulia literaria más famosa de nuestro país. Tras unos meses cerrado, y una meticulosa reforma, el Gijón vuelve a abrir, con una amplia programación de eventos relacionados con el arte. Se diría que el establecimiento inicia esta nueva etapa en buenas manos, pero —nos preguntaremos—, ¿es posible recrear el ambiente de antaño, en el que el local contaba entre sus asiduos con premios Nobel y presidentes del Gobierno?
Continuaremos con otra noticia relacionada con el mundo del arte en nuestro país. Zara, la popular marca de ropa española, anunciaba hace unos días una colaboración con John Galliano. El conocido diseñador recuperará prendas ofrecidas por Zara en años pasados para “deconstruirlas” y “reconfigurarlas” en nuevas piezas de temporada. En principio, suena bien. Y no resulta difícil imaginar cómo este ejercicio podría ayudar a Zara a elevar su marca. Sin embargo, nos cuestionaremos siguiendo a algunos expertos en moda, si replicar en una cadena industrial el trabajo artesanal de “deconstrucción” no es una impostura.
Finalmente, cerraremos nuestro recorrido con una reflexión sobre la crisis energética provocada por la guerra de Irán. En España, como en todo el mundo, se están sintiendo las consecuencias de la agresión estadounidense-israelí sobre Irán. En materia energética, sin embargo, el impacto de la guerra está siendo mucho menor en nuestro país de lo que hubiera sido en el pasado. Nuestro “secreto”, como veremos, no es otro que las energías renovables, cuya rápida implantación hace que estemos menos expuestos a la volatilidad del precio del gas natural y del petróleo. Incluso el Financial Times pone a España como “ejemplo a seguir”.
Cada año, se ponen miles de demandas contra plataformas online como Facebook, YouTube, TikTok y Snapshat, y contra las empresas propietarias. Pero la demanda presentada en 2023 por una joven californiana conocida solo por su nombre de pila —Kaley—, y por sus iniciales —K.G.M.—, parece diferente. No en vano acabó dirimiéndose en el Tribunal Superior de Justicia de California, condado de Los Ángeles. Y fue “agraciada” con la presencia del director de Meta, Mark Zuckerberg, entre otros altos ejecutivos.
El caso de K.G.M. también es distinto por la sencilla razón de que la demandante lo ha ganado. El pasado miércoles, 25 de marzo, un jurado compuesto por siete mujeres y cinco hombres dictaminó que Meta —la compañía matriz de plataformas como Facebook, Instagram y WhatsApp— y el servicio de streaming YouTube provocaron daños psicológicos a Kaley, que en la actualidad tiene 20 años.
En su demand
Si las paredes del Café Gijón pudieran hablar la primera historia que contarían, imagino, sería la del gijonés Gumersindo Gómez, que en mayo de 1888 inauguró el café, dicen, con el dinero que había ganado como indiano en La Habana. O quizá la de José Canalejas, uno de los primeros clientes famosos del local. Dicen que el político solía sentarse en una mesa discreta y tomar el café a solas. Eso, por supuesto, antes de que fuera asesinado por un anarquista en la Puerta del Sol, siendo jefe de Gobierno.
Acompañado de algún alumno, al parecer, solía acudir el nobel de Medicina Santiago Ramón y Cajal, otro famoso asiduo del Café Gijón en sus inicios. Entre los primeros literatos en frecuentar el local estuvieron Benito Pérez Galdós y Ramón María del Valle-Inclán. Con el tiempo, el Gijón llegaría a convertirse, por supuesto, en una de las tertulias literarias más conocidas del país.
En los años
La colaboración recientemente anunciada entre Zara y John Galliano puede catalogarse, supongo, como un matrimonio de conveniencia. Asociando su nombre al de un icono de la alta costura, la multinacional española de moda rápida pretende, indudablemente, elevar su marca. Y para el diseñador, que dejó la dirección creativa de Maison Margiela hace ya un largo año, el acuerdo supone una oportunidad —no exenta de peligros— para involucrarse en un nuevo proyecto de gran visibilidad internacional.
Será interesante ver en qué se concreta la colaboración. El planteamiento, según explicaba El Periódico el pasado 17 de marzo, es que Galliano trabaje a partir del “archivo” de Zara. El diseñador recuperaría prendas de años pasados para “deconstruirlas” y “reconfigurarlas” en nuevas piezas de temporada.
Ejem, ejem, han dicho algunos. No confundamos. Zara no es una maison de alta costura, y no tiene “arch
Ted Lasso, el carismático entrenador ficcional de fútbol, aconsejaba a sus jugadores que fueran “como una carpa dorada”. Estos peces, se dice, tienen una memoria de solo 10 segundos, lo cual al entrenador Lasso le parecía una cualidad excelente. Según su teoría, la poca memoria impediría a los futbolistas obsesionarse demasiado con sus errores.
Como especie, a veces pienso que los humanos tenemos memoria de carpa dorada. En general —creo— no solemos obsesionarnos con nuestras equivocaciones. En eso acierta Lasso. Nuestro problema —que no prevé la bonita pero algo ingenua teoría del entrenador— es más bien el contrario: tendemos a repetir los errores del pasado.
La guerra de Irán me ha hecho pensar en todo esto. Como error del pasado que se repite, la referencia común estos días, por supuesto, es la desastrosa guerra de Irak, que acabó hace apenas 15 años. Pero, más concretamente, yo estaba