El alcalde de Ripoll pide no estigmatizar a las familias de los terroristas que atentaron en Barcelona
30 August 2017
Hace unos años, estuve viviendo una temporada en Norteamérica. Todavía recuerdo mi sorpresa al ver por primera vez el estilo dialéctico de los americanos. Por muy controvertidos que fueran los temas, o contrapuestas las posturas, se mantenía un respeto hacia los interlocutores al que yo no estaba en absoluto acostumbrado.Para serles franco, en comparación con las discusiones de los norteamericanos, lo de España parece más bien una pelea de navajas; la dialéctica como un sucio combate donde todo vale. Lo que se pretende no suele ser explorar algún tema conjuntamente, intercambiando argumentos más o menos elaborados. Los interlocutores frecuentemente tienen opiniones predeterminadas, que lanzan como armas arrojadizas contra sus contertulios, intentando imponer las ideas de uno sobre las de los otros a cualquier precio.
El problema es que esta manera de interactuar no es un accidente lingüístico que, en realidad, no refleja la manera de pensar de los españoles. Ojalá. El novelista y periodista español Arturo Pérez-Reverte trató este tema hace unos años en su columna Patente de Corso, en un artículo titulado “Conmigo, o contra mí”. Les invito a leerlo, lo encontrarán fácilmente