La decepción frena el ansia independentista en Cataluña
28 February 2018
Al parecer, el sueño se ha terminado. Y utilizo el sustantivo “sueño” en su acepción más literal, por cuanto siempre he tenido la sensación de que innumerables seguidores del independentismo vivieron, durante largos meses, dentro de una fantasía onírica de la cual finalmente han despertado. Aquello fue, sin lugar a dudas, un hechizo colectivo que se ha quebrado de pronto. Una y otra vez todos escucharon las advertencias lanzadas por los máximos dirigentes españoles y europeos. Sin embargo, miles de ciudadanos prefirieron continuar escuchando los cantos de sirena emitidos por políticos mesiánicos e irresponsables: la independencia estaba a la vuelta de la esquina, no habría ninguna división interna dentro de la sociedad, Europa apoyaría sin fisuras al nuevo Estado y lo recibiría con los brazos abiertos, la economía viviría una nueva edad de oro y las empresas lucharían por establecerse en Cataluña… Todo mentira, nada más que falsas promesas. El golpe ha sido duro. Despertar de un sueño nunca ha sido tarea sencilla. Sobre todo porque reconocer la propia ingenuidad requiere de una honestidad, de una modestia, de una objetividad, que están fuera del alcance de muchos. Mejor echarle sie