Voces de ambos bandos piden repetir la consulta sobre el Brexit
17 January 2018
En los últimos tiempos se ha hecho bastante popular la frase que reza: “A los referéndum los carga el diablo”. No me cuesta imaginar la razón. Las consultas populares basadas en una simple pregunta cuya contestación depende de un “sí” o un “no”, generalmente, reducen todo a una básica dicotomía que, a su vez, genera crispación y divisiones. Además, cuando los referéndum se realizan sobre temas en los que no hay una clara mayoría, aquello nunca puede acabar bien. Las voluntades populares son mutables y volátiles, más aún cuando no hay una opinión ampliamente mayoritaria. Es por ello que los expertos aconsejan que los referéndum, sea cual sea el tema sobre el que versen, sólo se implementen cuando previamente se haya percibido un consenso holgado dentro de la población. Por tanto, esta herramienta democrática debería ser considerada como una “certificación” o “corroboración” antes que una “consulta”. Porque cuando el resultado es demasiado ajustado (como fue el caso del Brexit), no sólo se genera la división dentro de la sociedad, sino que además se crean las condiciones para que los perdedores demanden, en un futuro próximo, una nueva consulta. Es el cuento de nunca acabar. Y mientr