Un triunfo que puede convertirse en derrota
17 January 2018
El bloque independentista se halla inmerso en un lío gigantesco. Un enredo en el que, por supuesto, ellos mismos se metieron en primer lugar, al declarar, por vía unilateral y haciendo caso omiso a las advertencias del Estado español y la Unión Europea, la independencia de Cataluña, el pasado 27 de octubre. Apenas un día más tarde, y como era previsible, el Gobierno de Mariano Rajoy respondió con dureza. Suspendió de inmediato la autonomía catalana, de modo que las instituciones autonómicas pasaron a estar bajo el control directo del gobierno central. Varios consejeros, entre ellos el vicepresidente Oriol Junqueras, fueron enviados a la cárcel, mientras que Carles Puigdemont, quien fuera el presidente de Cataluña, permanece huido en Bruselas. En un movimiento estratégico que sorprendió a todos, Rajoy convocó con celeridad unas nuevas elecciones autonómicas, efectuadas el pasado 21 de diciembre, en las que una vez más salió ganador el bloque independentista.Sin embargo, a pesar de lograr una nueva victoria, los independentistas se hallan metidos en el gran lío del que os hablaba al comienzo. La división es claramente perceptible entre las filas secesionistas. Los dos principales lí