Ser el “casero” de Amazon, ¿bendición o pacto con el diablo?
24 January 2018
El nombre ya dice mucho: HQ2. Es el marketiniano término acuñado por Amazon para designar la que será la segunda sede de la compañía. Dicen que se le ocurrió al propio Jeff Bezos, fundador y CEO de Amazon, cuando decidió convertir la búsqueda de ciudad para las nuevas oficinas en un concurso público.El anuncio de Amazon, publicado en septiembre del año pasado, desató la locura. 238 ciudades norteamericanas se presentaron como candidatas, con un entusiasmo nunca visto. Tucson, una de las aspirantes, anunció que enviaba un cactus gigante a la sede de la compañía en Seattle —Amazon declinó, diciendo que no podía aceptar regalos—. La ciudad canadiense de Calgary colgó un enorme cartel en el que se declaraba dispuesta a luchar con un oso con tal de ganar el concurso. Y muchas otras candidatas hicieron también malabares varios, intentando destacar entre tanta competencia.
Obviamente, todo esto es publicidad gratis para Amazon. Pero lo que pretende Jeff Bezos va mucho más allá. Sus intenciones y ambiciones ya quedaron claras en la “lista de la compra” incluida en el anuncio del concurso. Entre otras cualidades, —una ciudad diversa de más de 1 millón de habitantes, trabajadores cualificados