El hambre en el mundo aumenta de nuevo
20 September 2017
No sé vosotros, pero yo tengo edad suficiente como para recordar aquel inicio de la década de los 90 que ahora aparece, en el imaginario colectivo, como un tiempo feliz, idílico y repleto de ilusión y esperanza. El muro de Berlín, así como el imperio soviético, acababan de derrumbarse. En mi mente, un siempre sonriente Bill Clinton parecía decirnos que de ahora en adelante todo marcharía sobre ruedas. Incluso el politólogo Francis Fukuyama se atrevió a calificar aquellos tiempos como “El Fin de la Historia”. ¿Y qué significaba aquel “fin”? Pues en teoría la culminación de las disputas entre bandos eternamente enfrentados. Adiós a la Guerra Fría. Bienvenidas las nuevas democracias y el liberalismo a escala global. De ahora en adelante, permanecerían enterradas todas aquellas ideologías que sólo habían creado conflictos irresolubles a lo largo del sangriento siglo XX. Podíamos centrarnos al fin en otras cosas más importantes. En acabar con la pobreza y el hambre, por ejemplo. Nos esperaba un futuro radiante, sin lugar a dudas. Es por ello que, entre otras iniciativas, las Naciones Unidas, junto con 189 países firmantes, trazaron los Objetivos de Desarrollo del Nuevo Milenio, los cual