El Toro de la Vega puede respirar aliviado
20 September 2017
Finalmente, tras varios años de protestas, las últimas de ellas de carácter violento, los grupos defensores de los derechos de los animales lo consiguieron. Lograron abolir una de las fiestas más vergonzosas de toda la geografía española, la tristemente célebre festividad del Toro de la Vega. Se trata de una celebración que, año tras año, desde tiempos medievales, se celebra en el pueblo de Tordesillas, en Valladolid. No me extraña que provenga del Medioevo, pues la brutalidad e irracionalidad del acontecimiento son sencillamente escalofriantes. Aunque quizá debo utilizar desde ahora el tiempo pretérito, pues desde hace un par de años, gracias a las protestas, tal fiesta ya no se conmemora, por fortuna, como antaño. Ya no hay un grupo de desalmados jinetes que, lanzas en ristre, persiguen campo a través a un pobre toro desorientado y aterrorizado, con el objetivo de alcanzarlo para lancearlo una y otra vez hasta darle muerte. Era entonces cuando el jinete que había tenido la enorme fortuna de propinar la estocada final, se convertía en héroe del pueblo y era llevado en volandas hasta la Plaza Mayor para recibir todos los honores. Tengo que decirlo: a veces siento vergüenza de vivir