Como los cangrejos
21 March 2018
Cualquiera que haya visto títeres sabe que este tipo de representaciones pueden ser bastante bestias. A veces ruedan cabezas, se arrancan miembros, salpica la sangre. Ciertas funciones de títeres quizá no son para niños. Y, si les preguntáramos a esos estudiantes mojigatos que ahora exigen que se les pinte el mundo color de rosa, —se traumatizan con el más mínimo sobresalto— seguramente dirían que es mejor prohibir los títeres. Por desgracia, los estudiantes mojigatos no están solos.En febrero de 2016, dos titiriteros representaban la obra La bruja y Don Cristóbal durante el Carnaval de Madrid, una sátira “no apta para delicados”. Una bruja mata al propietario del piso donde vive cuando éste intenta violarla, y asesina a una monja que pretende llevarse a su bebé. Don Cristóbal, un policía corrupto, instala en la vivienda de la bruja objetos incriminatorios para acusarla de terrorismo. Entre ellos, un cartel con un mensaje en vasco: Gora Alka-ETA —Viva Al-Qaeda-ETA—.
El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno, sin pensárselo dos veces, mandó a los dos titiriteros a prisión y les acusó del delito de enaltecimiento del terrorismo. Al cabo de cinco días, los dos detenidos fueron pue