Visados dorados y otros insultos
4 April 2018
En 2007, justo antes de que reventara la burbuja inmobiliaria en España, el sector de la construcción llegó a significar casi un 13% del PIB del país. Un año antes, en 2006, se alcanzó el récord de inicio de construcción de nuevas casas, superando las 760.000; más que las iniciadas por Alemania, Italia, Francia y Reino Unido juntas.A nadie se le encendieron las alarmas. Ocasionalmente se escuchaba a algún economista del gobierno aconsejar, siempre con la boca pequeña, que habría que diversificar la economía. Pero, en general, los políticos se felicitaban por el crecimiento del país, y nos aseguraban que España iba bien.
Después llegó una crisis que se llevó casi todo por delante. Solo en el sector del ladrillo, se perdieron más de 1 millón de puestos de trabajo, y el peso de la construcción en la economía quedó reducido a la mitad. Lo triste del caso es que los millones —literalmente— de casas sin vender que dejó la crisis no parecen haber ayudado mucho a que el español medio pueda permitirse comprar una vivienda.
Hasta hace poco, los españoles nos embarcábamos en hipotecas tan a largo plazo, que muchos estaremos pagándolas toda la vida. Un desastre de proporciones épicas para una cl