La semana laboral de cuatro días, a juicio en Nueva Zelanda
4 April 2018
Hace años, fui a vivir una temporada a Estados Unidos. En pocas semanas, descubrí lo fácil que es ser eficiente en el trabajo, cuando el entorno es propicio. La primera vez que fui al despacho de un compañero a charlar, —como estaba acostumbrado a hacer en España— y escuché la frase “ahora no puedo hablar”, me pareció muy cortante. Casi de mala educación. Pero no tardé en darme cuenta de que, cuando las pausas para socializar se reducen drásticamente, uno acaba el trabajo mucho antes.Tomarse unos minutos de descanso cada hora o dos de trabajo es necesario. Incluso, dicen, bueno para la productividad. Pero, ¿qué ocurre cuando, cada vez que alguien se toma un descanso, se levanta de la silla y va a la mesa de otra persona a hablar? Que cada pocos minutos hay alguien que se deja caer por tu despacho, interrumpiendo tu trabajo. La productividad cae en picado.
Kirsten Taylor es una de las 200 personas que la compañía neozelandesa Perpetual Guardian ha incluido en una prueba piloto de la semana laboral de cuatro días. Uno de los cambios que Taylor ha notado en su trabajo, como contaba el New Zealand Herald el pasado 30 de marzo, es el silencio que reina en la oficina. La gente ya no tiene