Cambia el presidente de Cuba, ¿cambia también el poder?
25 April 2018
Por primera vez en casi sesenta años, el presidente de Cuba no se apellida Castro. El 19 de abril, el parlamento cubano nombró presidente a Miguel Díaz-Canel, que hasta entonces había ocupado la vicepresidencia. En una de las fotos de la sesión parlamentaria vi a Raúl Castro levantando el brazo de Díaz-Canel, como si hubiera salido triunfante de un combate de boxeo. Me hizo pensar que al nuevo presidente todavía le queda mucho para ser el que de verdad mande en Cuba.
Raúl Castro, su antecesor y hermano del fallecido Fidel, sigue siendo el líder del partido comunista y de las fuerzas armadas. Es en esas dos instituciones donde reside el verdadero poder de Cuba. Hasta que no las ocupe, Díaz-Canel no podrá considerarse el hombre fuerte de su país.
Me pregunto si la intención de Raúl es traspasar el poder paulatinamente a Díaz-Canel o usarlo como un relevo antes de que la siguiente generación de Castros se haga cargo.
Dentro de esa dinastía, el primer candidato que se me ocurre es el hijo de Raúl, Alejandro Castro Espín. Con 52 años, dirige el servicio de inteligencia del Ministerio de Interior y el del ejército, y jugó un papel crucial en las negociaciones con la administración de Barac