Ciudadanos pierde el rumbo
26 June 2019
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Albert Rivera, el líder del partido Ciudadanos, representó en su momento,
hace ya unos tres años, una
bocanada de aire fresco dentro de la
estancada política española. A lo largo de cuatro décadas de democracia, dos organizaciones políticas, el Partido Popular y el Partido Socialista,
se alternaron la jefatura de los distintos gobiernos.
Aquel bipartidismo, que
muchos pensaban sería eterno, saltó por los aires con la irrupción en la escena política de Podemos —una organización de
extrema izquierda que ha intentado disputarle la
hegemonía del progresismo político a los socialistas— y Ciudadanos. Sin embargo, al principio, Albert Rivera sorprendió a todos porque no hizo lo que muchos imaginaban que
sería lo más lógico:
situarse claramente a la derecha del espectro político, para competir con el Partido Popular. Ciudadanos —un partido que nació en Cataluña y
cuyo cometido inicial fue
intentar frenar el proyecto independentista—
hizo en cambio una jugada brillante, la cual le permitió dar el
gran salto a escala nacional:
inventarse un espacio que antes no existía en España: el espacio centro-liberal. Albert Rivera reconoció identificarse principalmente con los liberales ingleses y, má