Jimmy Lai, declarado culpable de sedición por un tribunal de Hong Kong
Jimmy Lai, que tiene ahora 78 años, sufre diabetes, hipertensión, palpitaciones, le fallan la vista y el oído, se le caen las uñas, y ha tenido infecciones que le duran meses. A veces no puede ni ponerse en pie por el dolor. El magnate ha pasado ya más de 1.800 días en una prisión de máxima seguridad, gran parte de ellos en régimen de aislamiento. Las autoridades no permiten que médicos externos al sistema penitenciario lo examinen.
La prisión está matando al Sr. Lai, y su hija Claire pide que lo liberen antes de que sea demasiado tarde. El magnate, asegura Claire en su reseña del Washington Post, abandonará Hong Kong y no supondrá ninguna amenaza para el régimen. Lo único que quiere el Sr. Lai, asegura su hija, es pasar el tiempo que le queda con su familia. Volver a sentarse