Jugar en un entorno natural similar a un bosque puede potenciar el sistema inmune de los niños en menos de un mes
En todo Occidente está aumentando la incidencia de las enfermedades autoinmunes, donde el cuerpo se ataca a sí mismo por error. Estas enfermedades incluyen el asma, el eccema, la diabetes de tipo 1, la enfermedad inflamatoria del intestino y la esclerosis múltiple. Una de las principales explicaciones de esta tendencia, llamada la hipótesis de la higiene, es que los niños están expuestos a muchos menos microbios que en el pasado.
Un ensayo reciente llevado a cabo por la Universidad de Helsinki, en Finlandia, y publicado en Science Advances el 14 de octubre indica que los niños cuyas zonas de juego al aire libre de gravilla o asfalto fueron convertidas en minibosques mostraron una mejoría en sus sistemas inmunes. Los investigadores estudiaron a 75 niños de entre 3 y 5 años de edad, de 10 guarderías en las ciudades de Lahti y Tampere.
En las pocas semanas que duró el ensayo, el microbioma y el sistema inmune de los niños mejoró drásticamente. Los niños desarrollaron una mayor tasa de proteínas antiinflamatorias en la sangre, lo cual indica que su sistema inmune se encontraba en estado óptimo. Los científicos creen que es porque los niños habían desarrollado microbios considerablemente