Seis años más
La pesadilla en Venezuela parece no tener fin. Nicolás Maduro, el heredero de la nefasta revolución bolivariana, sólo tiene una preocupación en su cabeza: conservar el poder a toda costa. El pasado 10 de enero se juramentó de nuevo como presidente de Venezuela. Ahora tiene por delante seis años más. Otros seis años en los que previsiblemente la corrupción, la hiperinflación, la pobreza, la inseguridad ciudadana y la emigración masiva continuarán aumentando a un ritmo insostenible.
Nicaragua se hunde en la desesperanza
Daniel Ortega ha pasado de héroe a villano en algunas décadas, tal como suele ocurrir muchas veces en la Historia, y más específicamente en el turbulento capítulo de las revoluciones latinoamericanas. Al igual que Fidel Castro y Hugo Chávez, Daniel Ortega se ha tomado su buen tiempo para cambiar de personaje. El "comandante sandinista" fue uno de los líderes que ayudaron a derrocar al sangriento régimen del dictador Somoza a finales de la década de los 70. Tras establecer la democracia en Nicaragua, Ortega se desempeñó como Jefe de Estado entre 1979 y 1990. Tantos años en la cúspide del poder sin lugar a dudas le dejaron un buen gusto en los labios, así que retomó la presidencia en el año 2007. Y desde entonces no ha querido soltar el poder, a pesar de las violentas protestas que desde hace meses asolan a las principales ciudades del país, y que ya han dejado cientos de muertos. Daniel Ortega —émulo y fiel amigo de Castro y Chávez, y ahora cómplice y firme aliado de Nicolás Maduro— se ha convertido en el nuevo tirano regional.
Nicaragua pareciera estar recorriendo —y a gran velocidad— el terrible camino ya experimentado por Venezuela. Según previsiones aportadas la semana pasada por
Donald Trump continúa aumentando la apuesta
En primer lugar está Trump. En segundo lugar está Trump. Y quizá, en tercer lugar, puede que esté "América". La prioridad del presidente estadounidense es que sus deseos se hagan realidad. Más que como un monarca vanidoso y egocéntrico, Donald Trump parece actuar como un niño malcriado al que los reyes magos no le han traído los juguetes que deseaba. Quiere su muro. Y lo quiere ahora. Poco importa que más de 800.000 empleados públicos lleven ya más de tres semanas sin cobrar su sueldo, ni que infinidad de museos y parques nacionales continúen exhibiendo el letrero de "cerrado", ni que millones de empresarios no puedan acceder a préstamos otorgados por el gobierno federal... No, el presidente estadounidense desea su juguete, de modo que, a menos que los demócratas acepten otorgar más de 5.000 millones de dólares para la construcción del muro fronterizo con México, Donald Trump continuará con su chantaje: el cierre parcial del gobierno. Un cierre que se inició el pasado 21 de diciembre y que ya se ha convertido en el más longevo en la historia del país.
Los demócratas han intentado desmentir las continuas afirmaciones falsas del presidente. No existe ninguna crisis en la frontera. De
“Roma”, una película en castellano con subtítulos... ¿en castellano?
Tomando en cuenta que la última película del mexicano Alfonso Cuarón, “Roma”, se puede apreciar en Netflix desde hace varias semanas, surge una pregunta lógica: ¿Era realmente necesario estrenar la obra en apenas cinco salas de cine en toda España? La respuesta, desde una perspectiva estratégica, es evidente: sí. Según algunos importantes certámenes cinematográficos, es imposible otorgar un galardón a cualquier película que no haya sido exhibida en las salas de cine comerciales. Es por ello que Netflix, con el objetivo de acaparar estatuillas, se obligó a exhibir el filme en unas pocas salas para así cumplir con el requisito. Y no le salió mal la jugada, ya que “Roma”, la excelente y muy emotiva película de Cuarón, hasta ahora ha cosechado triunfos en el festival de Venecia, en los Globos de Oro, y muy previsiblemente también lo hará en la próxima entrega de los Oscar.
No hay duda de que Netflix, desde hace algunos años, ha hecho tambalear las bases de la industria cinematográfica global. Pero aparte del asunto de las exhibiciones, en España también ha surgido otra controversia en relación con la nueva película de Alfonso Cuarón. “Roma” ha sido exhibida en las salas comerciales con
¿Cómo cautivar la atención de un millennial?
Mucho se ha hablado acerca de la escasa capacidad de los millennials —aquella generación de jóvenes que alcanzó la adultez en torno al cambio de milenio— para mantener la concentración durante un considerable espacio de tiempo. Esta generación "multitarea" ha crecido rodeada de teléfonos inteligentes, redes sociales, videojuegos, computadoras, tablets y toda clase de pantallas luminosas que compiten constantemente entre sí por atraer su atención. También en el mundo de los deportes se han dado cuenta de que se hace necesario, casi obligatorio, introducir algunos cambios si se quiere reclutar a los más jóvenes como posibles nuevos aficionados. En caso contrario, el multimillonario negocio deportivo corre el riesgo de desaparecer por… falta de atención.
Pablo Aimar, ex futbolista argentino y ahora técnico ayudante en la selección de su país, lo resumía recientemente de la siguiente manera: “Somos la última generación que ve partidos enteros. Los millennials en cambio están más acostumbrados a lo efímero. El partido de PlayStation dura 5 o 7 minutos apenas. Están acostumbrados a los resúmenes. A ver en el celular los goles de todo el mundo. Son víctimas de este estímulo”. Gerard Piqué