Pero vamos a empezar, si les parece, por el triunfo de la oposición en las elecciones municipales de Estambul.
Estambul, el paladín de la democracia turca
Estambul es la única capital del mundo que vive físicamente en dos continentes. “Asia a un lado, y al otro Europa”, como escribía el poeta José de Espronceda. Desde que Mustafá Kemal Atatürk fundó la República de Turquía en 1923, Estambul ha sido el máximo exponente del nuevo estado democrático, laico y moderno. Una ciudad secular, multicultural y vanguardista, capaz de rivalizar con las grandes capitales del planeta. Se llamó Bizancio y Constantinopla, antes que Estambul. Fue capital del Imperio Romano de Oriente, primero; y del Imperio Otomano, después. Tras la Primera Guerra Mundial, dejó de ser la capital política de Turquía, pero a día de hoy sigue siendo la capital cultural y religiosa, y el motor económico del país. Estambul, con sus 16 millones de habitantes, representa la tercera parte del PIB de Turquía. Su belleza y su historia la convierten, además, en un gran atractivo turístico.
Guatemala pierde el tren del futuro
Guatemala es una democracia joven. No hace ni 40 años que sus ciudadanos pueden votar libremente para elegir a sus representantes. Las instituciones del país son débiles y la corrupción es un mal endémico de la clase política. La violencia pandillera, las redes del narcotráfico y las mafias de la trata de seres humanos, convierten a Guatemala en uno de los países más peligrosos del mundo. La incapacidad de las autoridades para garantizar la seguridad impide, además, que el país —ubicado, junto con Honduras y El Salvador, en el llamado Triángulo Norte de Centroamérica— pueda despegar económicamente.
Con este escenario como telón de fondo, Guatemala celebró el pasado 16 de junio elecciones presidenciales. Ningún candidato ha obtenido más del 50% de los votos, lo que significa que habrá de celebrarse una segunda vuelta para decidir quién llevará el timón del país durante los próximos cuatro años. La socialdemócrata Sandra Torres y el conservador Alejandro Giammattei se jugarán la presidencia el próximo 11 de agosto.
Los resultados de las elecciones no permiten, en mi opinión, augurar nada bueno para el futuro del país. En primer lugar, porque las autoridades no dejaron que la exfiscal T
Ecuador, a un paso de legalizar el matrimonio homosexual
Dentro de dos días, el 28 de junio, se cumplirán 50 años de la llamada revuelta de Stonewall. Aquel día, nació en Estados Unidos —y en el mundo— el movimiento por los derechos de los homosexuales. En los años 60, el Stonewall era el único club de Nueva York en el que gays, lesbianas, y transexuales podían bailar. Estaba ubicado en Manhattan, en el emblemático barrio de Greenwich Village. El bar no tenía licencia para vender bebidas alcohólicas y los clientes estaban acostumbrados a las redadas de la policía. Aquella madrugada seis agentes entraron en el local. Pusieron a las doscientas personas presentes en fila india y trataron de arrestar a los hombres que iban vestidos de mujer. Los clientes del Stonewall, hartos de los cacheos y de las detenciones arbitrarias, dijeron basta. Y estallaron los disturbios.
Medio siglo después, la comunidad LGTBI sigue peleando para que se reconozcan sus derechos. Por ejemplo, el derecho a casarse. A día de hoy, solo treinta de los 193 países del mundo permiten el matrimonio entre personas del mismo sexo, la mayoría de ellos europeos. Hasta ahora, en América Latina, sólo tres países han legalizado las uniones homosexuales: Argentina, Brasil y Colomb
Carolina Herrera, ¿inspiración o apropiación cultural?
María Carolina Josefina Pacanins Niño es posiblemente la diseñadora latinoamericana con mayor reconocimiento internacional. Esta venezolana, de 80 años de edad, fundó su firma, Carolina Herrera, en 1981. Lo hizo en Nueva York, una de las capitales mundiales de la moda, desde donde ha hecho famosos en el mundo entero sus trajes, perfumes y productos de cosmética.
Carolina Herrera ha estado siempre en la vanguardia del diseño y se ha convertido en icono y referencia de las principales pasarelas internacionales. En los últimos días, la firma neoyorkina ha saltado a la primera plana de la prensa internacional. La razón: la última colección de su director creativo, Wes Gordon. Se llama ‘Crucero 2020’ y recrea elementos decorativos típicos de algunos pueblos indígenas latinoamericanos. Según explica la compañía, se inspira “en unas alegres y coloridas vacaciones latinas: el amanecer de Tulum, las olas en José Ignacio, el bailar en Buenos Aires o los colores de Cartagena”.
Al gobierno mexicano no le ha gustado que Carolina Herrera se haya inspirado en elementos identitarios indígenas para confeccionar su última colección. El pasado 10 de junio, la ministra de Cultura, Alejandra Frausto, e
Berlín congela el precio de los alquileres
Existe en las sociedades desarrolladas una tendencia a la concentración urbana y a la masificación. El crecimiento de las urbes más populosas del mundo ha provocado que en ciudades como Singapur, Nueva York, Londres y París el precio de la vivienda haya experimentado subidas exponenciales en los últimos años. Los ciudadanos tienen cada vez más problemas para pagar sus casas. Los barrios céntricos, rebosantes de expatriados y de turistas, pierden poco a poco su identidad, y muchos jóvenes ven casi imposible la posibilidad de emanciparse.
Los gobiernos municipales de las grandes capitales del mundo se preguntan cómo pueden frenar el alza de los precios de la vivienda. Pero no siempre es fácil encontrar una solución. Por un lado, las instituciones deben ayudar a los ciudadanos a tener un hogar donde vivir. Pero, al mismo tiempo, deben garantizar la libertad del mercado y los derechos de los propietarios. Un equilibrio difícil de conseguir.
Algunas ciudades, como Barcelona, han intentado regular los pisos de alquiler turístico que ofrecen plataformas como AirBnb. Otras, como Berlín, la capital de Alemania, están ensayando medidas más radicales. El pasado 18 de junio, el gobierno de esta