Pero vamos a empezar, si les parece, por las protestas en Hong Kong.
Hong Kong y su lucha por la democracia
En 1997, el Reino Unido devolvió el control de Hong Kong a China. La próspera ciudad, que durante 156 años había sido una colonia británica, pasó a estar de nuevo bajo control de Pekín. La salida de los británicos infundió miedo entre los hongkoneses, temerosos de que la República Popular socavara sus libertades. Pero China, liderada entonces por Jiang Zemin, se comprometió a respetar la fórmula de “un país, dos sistemas”, garantizando un aceptable grado de autonomía para la llamada Perla de Oriente. Un sistema que, en palabras de Chris Patten, el último gobernador británico de Hong Kong, permitiría a la excolonia “combinar la libertad política con la libertad económica”.
El éxodo venezolano continúa
Una media de 5.000 venezolanos huyen cada día de su país escapando de la pobreza y de una vida llena de incertidumbre. La mayoría lo hace cruzando a pie las fronteras con Brasil y con Colombia, cargando en sus espaldas fardos en los que transportan lo poco que les queda. El pasado 7 de junio, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, aseguró que el número de venezolanos que han buscado refugio en otros países desde 2015 supera ya los cuatro millones. Es una cifra realmente estremecedora.
La de Venezuela es la peor crisis de refugiados de la historia del continente americano. Actualmente, solo hay en el mundo una diáspora mayor: la provocada en Siria por ocho años de guerra civil. Uno de cada diez venezolanos se ha marchado de su país. La mayor parte de ellos sobreviven, como pueden, en los países vecinos. Muchos han viajado también a Estados Unidos y a España, aprovechando que tenían allí familiares.
En las últimas semanas, el éxodo se ha acelerado. Esto se debe a dos razones. Por un lado, a que Colombia ha decidido reabrir sus pasos fronterizos, que habían permanecido cerrados durante varias semanas. Por otro, a que, tras el fallido golpe de estado promovido por el líder opo
El peso-real, ¿un sueño realista?
La globalización de la economía mundial está provocando que muchos países se integren en grandes bloques regionales para poder competir a escala planetaria. Los países europeos, por ejemplo, han tenido que profundizar su integración política y económica para hacer frente a China, Estados Unidos y Rusia. Hace veinte años, en un hito histórico, varios países de la Unión Europea crearon una moneda única: el euro. Una divisa fuerte y estable con la que querían potenciar el mercado único, y que estaba pensada, también, para competir con el dólar y el yuan en los mercados internacionales.
En este sentido, siempre me ha llamado la atención la incapacidad de los países latinoamericanos para avanzar hacia una integración política y económica. Existen, por supuesto, iniciativas como el Mercosur, la Comunidad Andina de Naciones y Unasur, por poner algunos ejemplos. Pero la realidad es que, a día de hoy, ninguna de ellas ha permitido la creación de un mercado único, ni tampoco de una moneda común. Mucho menos de estructuras políticas supraestatales. Para que todo esto fuera posible, sería necesario que los países latinoamericanos estuvieran dispuestos a ceder parte de su soberanía, como han hec
Bukele, ¿el presidente más cool del mundo?
Twitter no es solo una red social. Es también una herramienta de comunicación política. En la Primavera Árabe, por ejemplo, sirvió para organizar los movimientos de protesta contra los regímenes dictatoriales del norte de África y de Oriente Próximo. Donald Trump lo utilizó con mucha habilidad en la campaña presidencial de 2016. A día de hoy, el presidente de Estados Unidos sigue recurriendo a Twitter para anunciar medidas, opinar sobre asuntos varios y criticar a sus oponentes. El objetivo es establecer una comunicación directa con sus electores, sin la intervención de los medios de comunicación tradicionales, a los que acusa de mentir y de servir a intereses ocultos. La prueba del poder que tiene Twitter es que no hay ningún político que no lo utilice.
El último líder en copar las portadas de la prensa mundial por su uso de las redes sociales es Nayib Bukele. Este joven empresario, de 37 años, acaba de convertirse en el presidente de El Salvador, después de ganar las elecciones con una campaña en la que priorizó sus intervenciones en Facebook a los actos en público. Su victoria ha puesto fin a décadas de bipartidismo en el país centroamericano. El flamante presidente se ha propues
El boom turístico de Chernóbil
El 26 de abril de 1986, el reactor número cuatro de la central atómica de Chernóbil, en la República Soviética de Ucrania, explotó de forma sorpresiva provocando el peor desastre en la historia de la industria nuclear de uso civil. No se sabe a ciencia cierta cuánta gente murió como consecuencia directa o indirecta de la radiación, pero los expertos calculan que fueron miles los fallecidos. Tras la catástrofe, el acceso a la llamada “zona de exclusión” en torno a la central permaneció restringido durante casi 25 años, hasta que en 2010 las autoridades decidieron permitir las visitas turísticas.
En los últimos meses, Chernóbil se ha convertido en un destino muy popular. Las reservas turísticas han crecido entre un 30% y un 40% con respecto al año pasado. La causa no es otra que el éxito de la serie de televisión Chernobyl, que emite la plataforma digital HBO. Son miles los espectadores que, después de ver los cinco capítulos de la serie, han decidido viajar a Ucrania y comprobar sobre el terreno el poder devastador de la energía nuclear.
Chernóbil y Pripyat, las dos localidades más cercanas a la central, siguen siendo, a día de hoy, ciudades fantasma. Pasear por sus calles es como v