Pero vamos a empezar, si les parece, por la sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos…
La Corte Suprema avala temporalmente la política de asilo de Donald Trump
Desde su llegada a la Casa Blanca, Donald Trump ha impulsado diferentes medidas para restringir el derecho al asilo en Estados Unidos. Hasta ahora, muchas de sus órdenes ejecutivas habían sido bloqueadas o anuladas por los tribunales. Sin embargo, el pasado 11 de septiembre, el presidente republicano se llevó una enorme alegría al conocer que la Corte Suprema le permitirá aplicar temporalmente su reforma de la política de asilo. En su fallo, el alto tribunal no aclara si la reforma de Trump es legal o no, eso lo decidirá la justicia más adelante. Simplemente, se limita a reconocer el derecho de la administración federal a ejecutarla de forma provisional.
Históricamente, las personas que se encontraran en suelo estadounidense, independientemente de cómo hubieran entrado en el país, tenían derecho a solicitar el estatus de refugiado. A partir de ahora, no podrán hacerlo si en su camino haci
La Organización de Estados Americanos activa el TIAR contra Venezuela
El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), también conocido como el Tratado de Río de Janeiro, es un acuerdo de defensa mutua adoptado por los países americanos en 1947, al poco de terminar la Segunda Guerra Mundial. El TIAR asume que un ataque contra un estado miembro es también un ataque al resto de países firmantes. Pero al contrario que el Tratado de la OTAN, no obliga a intervenir militarmente en caso de agresión a un estado miembro. Se contempla, por supuesto, el uso de la fuerza como último recurso, pero también se incluyen otras medidas menos represivas, como la ruptura de las relaciones diplomáticas.
El pasado 11 de septiembre, a petición de Colombia, el Consejo Permanente de la OEA decidió activar el TIAR contra Venezuela. De los 19 países signatarios del tratado, 12 votaron a favor, 5 se abstuvieron y dos –Cuba y Bahamas– se ausentaron de la sesión. Entre los paí
Bolsonaro se ríe de las víctimas de la dictadura chilena
Michelle Bachelet es una política que goza de una excelente reputación en la escena internacional. Fue presidenta de Chile en dos ocasiones, dirigió durante varios años la plataforma ONU-Mujeres y, en la actualidad, es la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. A lo largo de toda su carrera, ha acreditado un profundo compromiso con las personas más desfavorecidas, ha denunciado las injusticias sociales y ha luchado para erradicar las discriminaciones por razones de raza, religión u orientación sexual.
La semana pasada, en Ginebra, en el transcurso de la presentación de su primer informe anual sobre derechos humanos, Bachelet indicó que, en el primer semestre de 2019, la policía brasileña había asesinado a 1.291 personas en Río de Janeiro y São Paulo, las dos mayores urbes del país. El dato supone un aumento cercano al 15% con respecto al mismo periodo del año an
Macron, ante sus contradicciones
En la reciente cumbre del G7, celebrada en Biarritz, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, acusó a su homólogo brasileño, Jair Bolsonaro, de no hacer lo suficiente para detener los incendios de la Amazonia. Bolsonaro, como viene siendo habitual en él, respondió descalificando al presidente francés e insultando a su mujer, Brigitte. Pero al margen de la disputa entre los dos mandatarios, Macron dijo una frase que me pareció muy interesante: “Todos somos la Amazonia”. Algo que en el caso de Francia es… totalmente cierto.
Francia administra desde el siglo XVII el territorio de la Guayana Francesa, uno de sus llamados departamentos de ultramar. El territorio tiene una superficie de 83.000 km², de los cuales el 90% corresponden a selva ecuatorial virgen. Una reserva forestal enorme. La Guayana Francesa representa, de hecho, el 1,4% de toda el área amazónica. La casi totalidad de sus 290.0
El gallo Maurice tiene derecho a seguir cantando
La isla de Oléron es, después de Córcega, la segunda más grande de la Francia metropolitana. Se encuentra situada en el departamento del Charente-Marítimo, en la costa oeste del país, muy cerca de la localidad de Rochefort. En los últimos años, se ha convertido en un reputado destino turístico, hasta el punto de que la población de su principal localidad, Saint-Pierre-d’Oléron, pasa de 7.000 habitantes en invierno, a 35.000 en verano. La llegada de miles de visitantes, cada época estival, obliga a los residentes de la isla a cambiar sus costumbres y a modificar sus hábitos de vida. A la población eminentemente rural de Oléron le cuesta adaptarse al carácter urbano de la mayor parte de los turistas. Y viceversa.
El caso que mejor ilustra esta dialéctica de conflicto entre el campo y la ciudad es el del gallo Maurice. Muchos urbanitas viajan al mundo rural para disfrutar de la naturaleza, d