Pero vamos a empezar, si les parece, por la crisis política que vive Ecuador…
Lenín Moreno pone fin a la crisis política en Ecuador
El pasado 3 de octubre, el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, declaró el estado de excepción para hacer frente a los disturbios que se habían desatado en las principales ciudades del país por culpa de la subida del precio de la gasolina. Dos días antes, el gobierno había aprobado un decreto, conocido popularmente como el “paquetazo”, que eliminaba de golpe, y después de 40 años, los subsidios a los carburantes.
De un día para otro, el precio de los combustibles se disparó, y en el caso del diésel llegó incluso a duplicarse. Los transportistas, los indígenas, y otros sectores afectados se declararon en huelga y se echaron a las calles. Bloquearon las principales ciudades del país, hasta el punto de que consiguieron paralizar la actividad en Quito, la capital, y en Guayaquil, corazón económico de Ecuador. Los manifestantes cortaron las principales vías de comunicación, ocuparon las grandes avenidas y se enfrentaron a las fuerzas de seguridad.
Ante la gravedad que estaban adquiriendo las protestas, el presidente ecuatoriano decidió decretar el estado de excepción durante 60 días y desplegar al ejército en las calles. Los militares y la policía, implacables, detuvieron a más de un mil
Los iraquíes se hartan de su gobierno
El pasado 1 de octubre, miles de iraquíes, hartos de la corrupción e indignados por el alto desempleo y la baja calidad de los servicios públicos, se echaron a las calles de Bagdad y de las otras grandes ciudades del país para protestar contra el gobierno. El ejecutivo, liderado por el primer ministro Abdel Mahdi, ordenó al ejército reprimir las manifestaciones mediante el uso de la fuerza. Una respuesta violenta y desproporcionada que se llevó por delante la vida de más de un centenar de personas y que causó alrededor de 6.000 heridos.
El asesinato de decenas de manifestantes es la prueba más evidente de la deriva autoritaria del gobierno iraquí, incapaz de respetar los derechos humanos más básicos y de proveer bienestar a sus ciudadanos. Espero, honestamente, que el primer ministro y las personas responsables de la matanza de civiles inocentes rindan cuentas ante la justicia. El gobierno iraquí no solo impide que sus ciudadanos puedan ejercer el derecho a la manifestación, sino que cercena también la libertad de expresión y el derecho a la información. La semana pasada, varios medios de comunicación fueron saqueados por grupos de hombres encapuchados, que amenazaron a los periodi
Abiy Ahmed, premio Nobel de la Paz
El pasado 11 de octubre, el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, fue galardonado con el premio Nobel de la Paz. Era uno de los grandes favoritos para conseguirlo, junto a la activista medioambiental Greta Thunberg, la primera ministra neozelandesa Jacinda Ardern y la organización Reporteros sin Fronteras. Al final, el galardón recayó sobre el joven líder etíope, que se ha convertido en el decimotercer africano que logra el premio Nobel de la Paz.
Creo que Ahmed es justo merecedor del premio por el papel fundamental que jugó en la resolución del histórico conflicto entre Etiopía y Eritrea. El 9 de julio del año pasado, tan solo tres meses después de llegar al poder, anunció, por sorpresa, que “el estado de guerra que existía entre los dos países” se había acabado. Unos meses más tarde, Ahmed firmó en Riad un acuerdo de paz con el presidente eritreo, Isaias Afwerki, poniendo fin a más de dos décadas de hostilidades.
El conflicto entre los dos países había estallado en 1998, cinco años después de que Eritrea declarara su independencia de Etiopía. La guerra duró dos años y se cobró la vida de más de 100.000 personas. Los intentos de lograr una paz duradera durante los 18 años siguient
Trump mejora sus relaciones con América Latina
La relación de Estados Unidos con los países de América Latina siempre ha sido complicada. Desde que en 1823 el presidente James Monroe proclamara su doctrina de América para los americanos, Estados Unidos ha sido acusado de un excesivo intervencionismo en los asuntos latinoamericanos. Históricamente, la mayor parte de los países del continente han recelado de las intenciones de Washington, y han acusado a la Casa Blanca de querer mantener bajo su órbita de influencia a los estados situados al sur del Río Grande. Las guerras de México y Cuba en el siglo XIX, el control del Canal de Panamá durante buena parte del siglo XX, el apoyo a las dictaduras latinoamericanas en los años 60, 70 y 80 y la invasión de Granada son algunos ejemplos de la injerencia de Washington en los asuntos internos de sus vecinos.
Estados Unidos, en cualquier caso, ha sido la potencia de referencia para las naciones latinoamericanas desde que éstas accedieron a su independencia, hace dos siglos. Y para cualquier administración estadounidense, ya sea demócrata o republicana, es fundamental mantener una buena relación con los países latinoamericanos.
Aunque parezca difícil de creer, Donald Trump ha sabido entend
El fútbol como tabla de salvación de los jóvenes salvadoreños
La nochebuena de 1914, en pleno transcurso de la Primera Guerra Mundial, ocurrió algo excepcional. Los soldados alemanes y británicos enfrentados en las trincheras de Flandes decidieron declarar una tregua por Navidad. Fue un alto el fuego espontáneo, improvisado, que tuvo lugar sin el consentimiento de los altos mandos militares. En el frente de Ypres, los soldados alemanes empezaron a cantar Noche de Paz y otros villancicos. Los británicos respondieron entonando otras composiciones navideñas. Al rato, todos salieron de sus trincheras, se juntaron e intercambiaron cigarrillos, botellas de whisky y buenos deseos. Rezaron y enterraron a sus compañeros muertos. Y decidieron disfrutar fraternalmente del deporte jugando un partido de fútbol. Un memorial de la FIFA recuerda en la localidad belga de Comines-Warneton el que es, para mí, el partido más bello y emocionante de la historia.
El fútbol, como otros deportes, tiene la capacidad de unir a la gente. Es un lenguaje universal. A lo largo de mi vida, he visto a niños israelíes y palestinos abrazarse después de marcar un gol, y he tenido también la oportunidad de ver a aficionados surcoreanos animando a la selección de Corea del Norte e