Siempre me ha fascinado la ficción jurídica de considerar los barcos o los aviones prolongaciones de países. También la noción de “tierra de nadie”, que hace posible permanecer en un espacio físico sin estar realmente en ningún país. Esas convenciones me recuerdan las reglas que, de chicos, establecíamos para jugar a policías y ladrones en la escuela. Había lugares o situaciones en las que el juego quedaba en suspenso: por ejemplo, cuando bebíamos agua en la fuente del patio.
Desde la antigüedad han existido espacios donde las leyes cambian porque todo el mundo está de acuerdo en que sea así. En la Edad Media, los fugitivos se refugiaban en iglesias y monasterios ejerciendo el derecho del “asilo en sagrado”. Las embajadas, como esos templos, habían sido, hasta ahora, lugares inviolables. Cruzar su verja ha significado la salvación en zonas de guerra o para miles de personas perseguidas por su activismo.
Todos recordamos a Julian Assange, responsable de la filtración de Wikileaks, refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, sin que nadie pudiera detenerlo por los delitos que se le imputaban. Por eso es especialmente paradójico que haya sido Ecuador el país que, el pasado 5 de abri
Hace unos días, la prensa nos contaba cómo en Argentina las últimas Abuelas de Plaza de Mayo se organizaban y pasaban el relevo de lucha a sus nietas y nietos. Durante años sin descanso, estas mujeres lograron que se localizara a 133 personas, víctimas de la dictadura de Videla en Argentina. La semana pasada, un nuevo grupo de abuelas, esta vez de Suiza, nos dieron otra lección.
Más de dos mil mujeres, todas mayores de 65 años, lograron que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenara al gobierno de Suiza por su dejación de funciones frente al cambio climático, al considerar que esa inacción vulnera los derechos humanos. Con esta sentencia se logra un hito histórico, al considerarse desde Estrasburgo que todos los gobiernos –no solo el suizo– están obligados a proteger a su población más vulnerable, los ancianos, contra los estragos que el calentamiento global pueda producir en su salud.
Aunque el Convenio Europeo de Derechos Humanos no recoge como tal el derecho a vivir en un medioambiente sano, el Tribunal de Estrasburgo ya ha dictado algunas sentencias similares basándose en que el ejercicio de algunos derechos fundamentales que sí aparecen en el Convenio –como la salud– pued
Las guerras se desarrollan en el campo de batalla, pero a menudo se vencen lejos de allí: en la opinión pública, en las convicciones que los ciudadanos se forman a partir de los medios de comunicación. En el caso de la invasión de Ucrania, Rusia tiene muy claro que el control del relato es fundamental para generar división en el bando contrario. Alimentar la confusión y la desconfianza debilita al rival tanto como las bombas.
Para inocular la propaganda se utiliza a personas con la capacidad de hacerse escuchar: por ejemplo, a cargos políticos. El miércoles pasado, el Parlamento Europeo sancionó a una eurodiputada de Letonia por colaborar con el Servicio Federal de Seguridad de Rusia, el heredero de la KGB. También un dirigente del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania ha sido señalado por recibir dinero a cambio de difundir información prorrusa.
La acusación inicial parte de los servicios de Inteligencia de Bélgica y la República Checa. En las investigaciones han intervenido, además, otros países, porque se sospecha que también cobran de Moscú políticos de Francia, Polonia, Países Bajos y Hungría. El dinero lo habrían recibido a través de la web Voice of Europe, a cam
Tardé años en darme cuenta de que aquel hombre con quien, por razones laborales, hablaba por teléfono de vez en cuando, era la persona que inspiró al personaje de Diego en la película cubana Fresa y chocolate, de 1993. Roger Salas, bailarín y periodista, se había exiliado en España huyendo de la represión castrista contra los homosexuales. Aquella película logró quitar la venda de los ojos a muchas personas que no querían ver qué pasaba en la isla.
Ahora, el recuerdo de Roger me lo devuelven las noticias que protagoniza otro artista, Luis Manuel Otero Alcántara. Desde 2021, este creador visual de 36 años cumple condena en una prisión a 50 kilómetros de La Habana por los supuestos delitos de desórdenes públicos, desacato y ultraje a los “símbolos patrios”. En realidad, lo que hizo fue publicar un vídeo en Internet en el que afirmaba que iba a sumarse a una de las manifestaciones más multitudinarias que se han visto en Cuba en las últimas décadas. Desde entonces, incluso entre rejas, Luis Manuel no ha cesado de protestar.
“Luis Manuel no se resigna a este presidio político; y solo gestos como las huelgas de hambre, negarse a recibir visitas y alimentos o no hacer uso de sus llamadas re
La excavadora de la compañía eléctrica chocó contra algo especialmente duro. El operario vio una piedra con relieves e intuyó que era importante. Fue a avisar al ingeniero jefe. El Templo Mayor de la civilización mexica, sepultado por los españoles en tiempos de Hernán Cortes, volvía a la luz después de más de 400 años. Corría el año 1971 y la instalación del cableado subterráneo para el metro de Ciudad de México iba a tener que esperar.
Bajo la urbe moderna dormía, como una cápsula del tiempo, el Templo Mayor de Tenochtitlan, el corazón de la antigua capital del Imperio Mexica. A ese santuario llegaron durante siglos las ofrendas más importantes para las deidades, también ajuares funerarios: estatuas, vasijas, joyas… Ahora, y por primera vez en la historia, esos tesoros se exhiben en Europa. Más de 500 piezas, algunas nunca vistas, protagonizan la exposición Mexica: las ofrendas y los dioses del Templo Mayor, en el Museo Quai Branly de París.
“Los presentes para los dioses se acomodaban ordenadamente, siguiendo una estricta liturgia, porque la distribución intentaba transmitir a las deidades un mensaje codificado que, como arqueólogos, nos toca descifrar, preservar y difundir”, expl