Hace un par de semanas analizamos las últimas artimañas llevadas a cabo por el régimen chavista en Venezuela para asegurarse, una vez más, la victoria en las elecciones presidenciales, las cuales están pautadas para el próximo 28 de julio. Entre ellas destacaban, además del veto a la inscripción a la mayoría de los candidatos opositores con opciones reales de disputarle la victoria a Nicolás Maduro, las siguientes: impedir el día de la votación la presencia de observadores internacionales provenientes de la Unión Europea, así como atiborrar gran parte de las casillas del tarjetón electoral con el rostro de Maduro (nada menos que 13 cuadrículas), dejando apenas tres espacios para la imagen de Edmundo González, el único candidato avalado por la oposición al que el chavismo permitió inscribirse. También dijimos en aquel programa que el movimiento opositor debería, a partir de ahora, poner en práctica unas arduas labores didácticas con el fin de que los venezolanos acudan en masa a los centros de votación y marquen alguna de las tres únicas casillas reservadas para González.
Pues bien, esas necesarias tareas educativas ya se han puesto en marcha. Y el principal medio informativo son las
A veces tengo la impresión de que la historia reciente de Estados Unidos la está escribiendo un iluminado y muy ingenioso guionista de series de televisión cuyos poderes sobrenaturales permiten hacer realidad sus más febriles fantasías. Porque cada vez resulta más difícil de creer lo que está ocurriendo en ese país. Y es que una vez más se hace patente aquel célebre dicho según el cual "la realidad siempre supera a la ficción".
Les resumo lo que todos ustedes, a estas alturas, ya deben de saber de sobra: el pasado 30 de mayo, los doce miembros de un jurado popular en Nueva York declararon culpable a Donald Trump de los 34 cargos que se le imputaban por falsificar, con fines electoralistas, el registro del soborno pagado a la actriz porno Stormy Daniels. Trump se ha convertido, de esta manera, en el primer expresidente estadounidense condenado por haber cometido algún delito. La sentencia definitiva la conoceremos el próximo 11 de julio. Ese día sabremos si Trump deberá entrar en la cárcel (hipótesis que pocos dan por probable) o si aquello simplemente se saldará con una onerosa multa. Pero lo realmente asombroso es que, aun en el caso de que Trump ingresase en prisión, aquello no le
Hace algunas semanas, el politólogo búlgaro Ivan Krastev expuso una paradoja bastante llamativa en relación a Italia: desde que la populista Giorgia Meloni llegó al poder, ha aumentado el número de inmigrantes irregulares en aquel país. Y, sin embargo, la inquietud colectiva ante las olas migratorias se ha apaciguado en gran medida. Un fenómeno para el que Krastev ofreció su lúcida explicación: "Para muchos votantes de extrema derecha lo importante es que su gobierno exprese abiertamente como ellos su odio a la inmigración". Este acertado análisis también podría incluir a Donald Trump. Los esfuerzos del expresidente estadounidense por detener la inmigración irregular mientras estuvo en la Casa Blanca fueron prácticamente nulos. Y aun así, Trump hoy en día cuenta con enormes posibilidades de volver a ser presidente. Sobre todo gracias, una vez más, a su agresivo discurso anti-inmigración. La conclusión, en efecto, está clara: los electores radicales parecen contentarse con el simple hecho de que sus líderes compartan en público sus mismas fobias y aversiones. Aunque al final nunca ofrezcan soluciones efectivas.
Todo esto, por supuesto, también es aplicable a otro célebre líder ultrad
El tema de las corridas de toros sigue siendo, a día de hoy, uno de los asuntos que más calientan los ánimos en cualquier mesa de debate. Sobre todo en aquellos pocos países donde aún pervive esta actividad, la cual es calificada por sus aficionados como "fiesta popular" e incluso como "bien cultural". Según estas personas, es necesario preservar y defender un evento ancestral que va camino de convertirse en milenario (la primera corrida documentada se sitúa en la España de 1128). A este argumento se le podría replicar con un pensamiento esgrimido por el animalista y premio Nobel de Literatura Isaac Bashevis Singer: "De acuerdo con esa lógica, no deberíamos intentar impedir que las personas se maten unas a otras, ya que eso también se ha hecho desde los tiempos más remotos". Por no mencionar que, también siguiendo esa lógica, la lucha de gladiadores en el circo romano no debería haberse erradicado hace siglos. En cualquier caso, por más valor que demuestre el torero sobre la arena y por más colorida y festiva que sea la corrida, lo que habría que preguntarse es lo siguiente: ¿por qué la tortura y muerte de un hermoso animal ha de brindar placer a nuestros sentidos? ¿Qué dice todo e
Siempre se ha dicho que el tenis es un deporte noble. El respeto y la cordialidad entre los contendientes, la educación y las buenas maneras, así como las elogiosas palabras que los rivales suelen dedicarse entre sí, han hecho que este deporte sea sinónimo de nobleza. Y esa nobleza, como era de esperarse, también se ha extendido al público asistente, el cual siempre ha respetado y aplaudido a los jugadores, independientemente de las preferencias particulares. Bueno, hasta ahora... Porque algo está cambiando en el mundo del tenis. Y en la mala dirección, por desgracia.
Quienes venimos disfrutando del tenis desde hace décadas hemos ido notando este progresivo cambio negativo. También los comentaristas deportivos han estado llamando la atención sobre esta lamentable situación: gran parte del público está perdiendo la compostura. Cada vez son más los aficionados que no se saben comportar adecuadamente: profieren gritos en medio de los puntos, interrumpen con alaridos a los jugadores en el momento de servir, entonan colectivamente himnos como si de una final de fútbol se tratara, incluso insultan a los atletas... Debemos recordar que en este deporte es necesario un silencio sepulcral en