Es difícil no sentir vértigo al contemplar la escalada de tensión en la guerra de Ucrania. Occidente ha cruzado una línea roja impensable hace solo unos meses: Kiev ha recibido autorización para usar armamento de Estados Unidos en suelo ruso, y ya lo ha utilizado. El 4 de junio, la artillería ucraniana, usando cohetes americanos, destruyó una batería de defensa aérea emplazada en territorio ruso. No es una simple acción de guerra: es un hito que marcará un antes y un después en el conflicto.
La autorización del presidente Biden obedece a varios motivos. El primero es puramente estratégico: Ucrania no estaba siendo capaz de contener el último avance ruso, que se acercaba peligrosamente a las puertas de la ciudad de Járkov, la segunda más importante de Ucrania. El hecho de que Kiev no tuviera capacidad para atacar posiciones rusas del otro lado de la frontera era como boxear con un brazo at
La victoria de la candidata progresista Claudia Sheinbaum en las recientes elecciones presidenciales mexicanas –la primera mujer al frente del país– ha llenado de sesudos análisis decenas de páginas de periódicos y minutos en los noticieros de todo el mundo. Los retos que enfrentará Sheinbaum son muchos, pero el principal no será otro que el de someterse a un escrutinio público constante, mucho más exigente, cabe esperar, que si hubiese vencido un hombre.
Suele decirse que los nuevos gobiernos gozan de 100 días de tregua antes de recibir las críticas de la oposición y de los medios. Sin embargo, es dudoso que Sheinbaum vaya a disponer de ese periodo de gracia. Obviamente, esta ingeniera de 61 años, especializada en crisis climática y energía, enfrentará en el poder innumerables contradicciones. Como cualquiera, acertará unas veces y se equivocará en otras. Alguien dijo una vez que ejercer
Qué siniestra es la metáfora empleada por el grupo terrorista Daesh para anunciar su intención de atentar en la Eurocopa, la gran competición europea de fútbol que comienza pasado mañana en Alemania. Los terroristas, en una publicación en redes sociales, hablan de marcar “el último gol”. Daesh anima a sus seguidores a “atropellar a los infieles, apuñalarlos, llenarles la comida de veneno, volarles los sesos a balazos y prender fuego a sus casas”. Alemania vive una auténtica psicosis en torno a la seguridad, y estas amenazas no ayudan a calmar los ánimos.
El asesinato, el pasado 31 de mayo, de un policía a manos de un sujeto armado con un cuchill, y la agresión sufrida cuatro días después con un cúter por un político del partido ultraderechista Alternativa para Alemania no son el mejor preludio para esta competición que centrará las miradas de medio mundo.
Las previsiones apuntan a la llega
Hay heridas que dan sentido a una vida. La herida que sufrió Nora Cortiñas en abril de 1977 adoptó la forma de una repentina ausencia: la de su hijo Gustavo. Ese joven militante de izquierdas fue uno de los 30.000 desaparecidos durante la dictadura cívico-militar argentina. “El último día que lo vimos fue el 10 de abril, domingo de Pascua”, declaró Nora en un documental, en 2012. Allí comenzó lo que ella llamaba “el recorrido siniestro”. Allí comenzó, también, la nueva vida de Norita, como se la conocía en Argentina. Una vida que se apagó el 30 de mayo, después de 47 años de búsqueda.
Cuarteles, cárceles, iglesias, ministerios, consulados… Nora llamó a todas las puertas. Por respuesta solo recibió oscuridad. La luz (no la del conocimiento, pero sí la de la empatía) llegó desde otro lugar. 20 días después de desaparecer Gustavo, Nora se acercó a la plaza de Mayo. Era jueves. Allí, frente a
Antes o después tenía que pasar: el planeta Tierra, como si fuese un soberano enfurecido, comienza a vengarse de esos súbditos, los humanos, responsables del calentamiento global. El soberano ha empezado a aplicar la pena de destierro. Así es: la crisis climática ya expulsa a pueblos enteros de sus territorios. Han nacido los refugiados climáticos.
Debido al aumento del nivel del mar, unas 300 familias de la etnia guna deben abandonar su hogar: unas curiosas casas levantadas sobre el islote de Gardi Sugdub, frente a la costa caribeña de Panamá. Hasta allí huyeron hace siglos, escapando del maltrato de los conquistadores españoles. Ahora, tienen que volver a escapar, esta vez de nuevo a tierra firme. El gobierno panameño ha construido la barriada Nuevo Cartí expresamente para ellos. Según los expertos, la isla de Gardi Sugdub será tragada por el mar hacia el año 2050.
Por la perfecta comuni