El pasado 17 de agosto, incontables venezolanos marcharon a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, así como en más de 350 ciudades repartidas en todo el mundo. No debemos olvidar que la diáspora venezolana, la cual ronda los 8 millones de personas (una cuarta parte de toda la población), es una de las más cuantiosas del planeta. Bajo el lema "Que el mundo vea, actas en mano, que no nos dejamos robar", miles y miles de personas denunciaron el clamoroso fraude electoral perpetrado en las elecciones del pasado 28 de julio. En ciudades como Nueva York, Madrid, París, Bogotá, Buenos Aires y, por supuesto, Caracas, las imágenes de la marea humana fueron sencillamente espectaculares. María Corina Machado, la dirigente que ha aglutinado al movimiento opositor bajo su inagotable liderazgo, calificó las marchas como un rotundo éxito. Saliendo de la clandestinidad en la que se halla inmersa desde finales de julio, Machado consiguió participar en la masiva concentración que se organizó en Caracas. La líder opositora gritó a todo pulmón ante la multitud enfervorizada: "Demostramos que la libertad de Venezuela es una causa mundial". A continuación, retornó al lugar secreto en el que se
Milei aprovecha el escándalo que salpica a Alberto Fernández para reivindicar su discurso antifeminista
Un nuevo escándalo, relacionado con las altas esferas de la política, ha sacudido a la sociedad argentina. El expresidente Alberto Fernández ha sido acusado de cometer violencia de género. Fabiola Yáñez, su expareja, ha presentado una denuncia en su contra. Yáñez acusa a Fernández de haberla golpeado repetidas veces mientras convivían en la residencia presidencial en Buenos Aires. También lo acusa de haberla sometido a “terrorismo psicológico”, así como a acoso telefónico. Según el testimonio de Yáñez, todo esto ocurrió antes y después de la separación definitiva, acaecida luego de que Fernández dejase el poder a finales de 2023. El expresidente, quien podría enfrentarse a una pena de cárcel, ha negado reiteradamente todos los hechos. Se aproxima, por tanto, un complicado proceso judicial, el cual mantendrá en vilo a todo el país a lo largo de los próximos meses.
Y como suele ocurrir en una sociedad altamente polarizada como la argentina, el escándalo ya ha sido politizado por parte de muchas figuras públicas. El primero en hacerlo ha sido el propio presidente del país. Javier Milei no ha podido ocultar su júbilo y se ha apresurado a sacar rédito de la situación. No debemos olvidar
El calentamiento global es un hecho incontestable al que nadie en su sano juicio puede seguir negando. Mes a mes, año tras año, se siguen batiendo récords de temperaturas. Las consecuencias son ya perfectamente visibles: incendios masivos cada vez más frecuentes y voraces, tormentas tropicales en innumerables lugares del globo, desertificación planetaria, grandes migraciones humanas que huyen de las inundaciones o de la creciente aridez de los suelos... Además, como ya hemos comentado en más de una ocasión, son las personas más humildes y vulnerables las que sufren, en primer lugar y en carne propia, las consecuencias más destructivas del cambio climático.
Son incontables las personas, sobre todo en las regiones tropicales, que se están viendo forzadas a abandonar sus hogares a causa del progresivo aumento del nivel de las aguas. Lo que dejan atrás no son sólo sus hogares y tierras ancestrales. También son sus modos de vida. Y en ello se incluye, por supuesto, la educación.
Un claro ejemplo de este terrible drama lo podemos ver en Guna Yala, un archipiélago caribeño situado frente a las costas de Panamá. Hace tres meses, fueron reubicadas trescientas familias pertenecientes a la comu
"There’s no business like show business". Ésta es la vieja y famosísima canción, compuesta por Irving Berlin, que çme vino a la mente, hace unos días, mientras observaba algunos momentos de la reciente Convención Demócrata. Y es que ya todos lo sabemos: nadie supera a los estadounidenses a la hora de ofrecer los mejores shows del planeta, ya sean musicales, deportivos o políticos. Y el partido demócrata, en particular, ha demostrado que es capaz de ofrecer un espectáculo hipnótico y adictivo al mejor estilo hollywoodiense.
Durante los días 19 y 22 de agosto, se celebró en el imponente estadio United Center de Chicago la Convención Nacional Demócrata. Fueron cuatro intensas y maratonianas jornadas que dejaron algunos momentos para el recuerdo. Grandes luminarias del partido arremetieron, como era de esperarse, en contra de Donald Trump. Bill Clinton pidió a los asistentes que no contaran el número de mentiras que salían de la boca de Trump, sino las veces en que usaba la palabra "Yo". Barack Obama, la gran estrella invitada de todo este impresionante show, también incidió en el profundo narcisismo del candidato republicano. Por su parte, Michelle Obama hizo enloquecer al público cuan
La cuenta regresiva está activada. Las manecillas del reloj no dejan de girar. Ya sólo restan poco más de dos meses para que se celebren las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Y mientras la fecha marcada se aproxima, los nervios van aflorando cada vez más. Sobre todo en el bando republicano, al ver cómo la popularidad de Kamala Harris continúa creciendo. Aquello, al parecer, está llevando a Donald Trump a un estado próximo a la desesperación. Su principal estrategia parece estar basada en las simples burlas, en las ofensas y en las constantes descalificaciones de sus rivales. Estas irreflexivas maniobras han generado una gran preocupación entre sus propios allegados. Incluso un peso pesado del partido republicano como Lindsey Graham se vio obligado, hace dos semanas, a decir que Trump podría perder las elecciones en caso de continuar con sus provocaciones, en lugar de centrarse en su programa político.
Pero Trump simplemente hace oídos sordos a cualquier clase de crítica, proceda de donde proceda. Da la impresión de que el expresidente continúa dando erráticos y desesperados manotazos a su alrededor, quizá con el anhelo de pulsar por pura casualidad la tecla adecuada en al