Esta semana arrancaremos nuestro recorrido haciendo una reflexión sobre cómo acaba América Latina 2025 y cómo se presenta el 2026. La región está experimentando una serie de cambios políticos profundos, virando ideológicamente a la derecha y, en muchos casos, a la extrema derecha. Donald Trump ha manifestado su deseo de recuperar el control del “patio trasero” de Estados Unidos, donde China y Rusia han logrado una influencia económica y militar notable. Trump va sumando cada vez más aliados en la región y espera con avidez los procesos electorales de 2026 para tener más acólitos en Perú, Colombia y Brasil, países que podrían apuntalar el giro de América Latina hacia la derecha. Todo ello, en un momento en que Washington aumenta la presión militar, diplomática y económica para forzar la caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
Donald Trump ha reiterado además su intención de anexionar Groenlandia. Un deseo que ya había expresado en el discurso de su inauguración presidencial. Muchos se lo tomaron entonces a broma, pero Trump demuestra que va en serio. Hace unos días anunció el nombramiento del gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial para Groenlandia, con la misión de incorporar esta dependencia de la corona danesa a Estados Unidos.
En Dinamarca, por cierto, el servicio público de correos PostNord dejó de repartir cartas físicas el pasado 30 de diciembre, debido a la caída del 90% en el volumen de envíos. El correo físico será asumido a partir de ahora por empresas privadas. Esta transición elimina 1.500 empleos públicos dedicados al reparto de cartas y supone el fin de más de 400 años de servicio postal tradicional en Dinamarca, una tendencia que se observa también en otros países del mundo.
Finalmente, dedicaremos el último bloque de nuestro episodio de hoy a presentarles el Puente de la Integración, la majestuosa infraestructura que Brasil y Paraguay han levantado sobre la frontera fluvial del río Paraná para estrechar sus lazos económicos y sociales. Una obra emblemática que aspira a convertirse en un motor de desarrollo regional y en un símbolo de cooperación.
Pero vamos a empezar, si les parece, por las perspectivas políticas de América Latina para 2026...
El siglo XXI arrancó en América Latina con muchos países virando ideológicamente a la izquierda. La Venezuela de Hugo Chávez, el Ecuador de Rafael Correa, la Argentina de Néstor Kirchner o la Bolivia de Evo Morales hicieron soñar a muchos latinoamericanos con un mundo más justo e igualitario; un mundo donde la violencia y la fractura social dieran paso a la gobernanza democrática y al desarrollo económico. Sin embargo, la promesa de un futuro mejor se tornó en decepción. Algunos gobiernos cayeron por el fracaso de sus políticas económicas. Otros por la corrupción o por el aumento de la inseguridad. Algunos, como los de Venezuela o Nicaragua, se han aferrado con tanta fuerza al poder que han socavado la democracia misma, convirtiendo a sus países en autocracias.
Un cuarto de siglo después, América Latina vive el giro contrario. Los gobiernos democráticos de izquierda, más o menos radicales, van cayendo poco a poco, cediendo su lugar a gobiernos de ultraderecha populista, con agendas políticas influenciadas por el movimiento MAGA, que prometen una férrea lucha contra la criminalidad y la inmigración irregular. En 2025, la derecha ha ganado las elecciones en Chile, Bolivia, Ecuador y
Donald Trump ha nombrado como enviado especial para Groenlandia al gobernador del estado de Luisiana, Jeff Landry. Su misión será impulsar la incorporación de este territorio autónomo de Dinamarca a los Estados Unidos. El presidente estadounidense ha reiterado en varias ocasiones su interés en anexionarse Groenlandia, apelando a razones de seguridad nacional y enmarcando esta aspiración en una retórica abiertamente expansionista que incluye también al canal de Panamá.
Dinamarca, como era de esperar, ha reaccionado con indignación al nombramiento de Landry, exigiendo a Estados Unidos “respeto” por su integridad territorial. El ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, asegura que la designación de un enviado especial para Groenlandia confirma que Estados Unidos sigue interesado en hacerse con el control de la isla. Una amenaza cada vez más real, que ha llevado a Dinamarca a aumentar la inversión militar para proteger su soberanía.
Groenlandia tiene más de dos millones de kilómetros cuadrados y es hogar de unas 57.000 personas. El interés por su anexión deriva de su enorme valor geoestratégico. Groenlandia es rica en recursos naturales y mineros, cuya extracción podría volve
En un pequeño pueblo de Dinamarca, donde la nieve se acumula copiosamente sobre los tejados, vive Mikkel, un niño de nueve años que escribe despacio y con letra redonda. Cada año, desde que aprendió a escribir, Mikkel ha enviado su carta a Papá Noel. No la mandaba por correo electrónico, ni la dejaba en un buzón especial del centro comercial. La doblaba con cuidado, la metía en un sobre rojo y la llevaba con su padre hasta la oficina de correos, donde el sello sonaba como una promesa. A Mikkel le gustaba pensar que el viaje de la carta era parte de la magia. A menudo, imaginaba su pequeño trozo de papel manuscrito recorriendo caminos antiguos, pasando de unas manos a otras, viajando en sacos, cruzando puentes helados. Pero a partir de ahora, todo esto ya no será posible.
El pasado 30 de diciembre, PostNord, la empresa postal de Dinamarca, ha dejado de enviar cartas, poniendo fin a un servicio que había durado más de cuatro siglos. La disminución del 90% del volumen de la correspondencia ha sido la razón aducida por el gobierno para poner fin a este servicio centenario. Los tradicionales buzones rojos han desaparecido de las calles y ya se han vendido los últimos sellos.
Para los adu
Desde los albores de la civilización, los puentes han surgido como respuestas técnicas y simbólicas a una misma necesidad: conectar. Los primeros, hechos de troncos, cuerdas o piedra, permitieron salvar ríos y barrancos, ampliando el comercio y facilitando las migraciones y los intercambios culturales. Con el tiempo, la ingeniería transformó estas estructuras en obras monumentales: arcos romanos, puentes colgantes y viaductos modernos que encarnan el dominio humano sobre el espacio.
Más allá de su función práctica, el puente es un símbolo poderoso. Representa el encuentro entre orillas opuestas y recuerda que el diálogo es posible. Al unir territorios, los puentes unen también a las sociedades.
Con ese espíritu, Brasil y Paraguay inauguraron el pasado 20 de diciembre el Puente de la Integración, una obra majestuosa sobre el río Paraná. El nuevo puente conecta la ciudad brasileña de Foz de Iguazú con la paraguaya Presidente Franco y es la segunda vía de enlace entre los dos países en ese tramo del río. Su objetivo principal es descongestionar el Puente de la Amistad, inaugurado hace más de sesenta años entre Foz de Iguazú y Ciudad del Este. Hasta ahora, en los 186 kilómetros de fronte