La primera etapa de nuestro recorrido esta semana nos llevará a Colombia, uno de los países más importantes de América Latina, que el pasado domingo celebró la primera vuelta de las elecciones presidenciales. El ganador, el ultraconservador Abelardo de la Espriella, se disputará la Casa de Nariño en la segunda vuelta del 21 de junio, contra el izquierdista Iván Cepeda, heredero político de Gustavo Petro, en un duelo que refleja la profunda polarización política que aqueja al país.
En el siglo XIX, Colombia fue el epicentro del proyecto emancipador de Simón Bolívar. Sin embargo, la Gran Colombia idealizada por el Libertador terminó por desintegrarse con el paso del tiempo. El sueño de unidad se desmoronó primero con la separación de Ecuador y Venezuela, para culminar, en 1903, con la secesión de Panamá.
Más de un siglo después, el continente americano podría ser testigo de una nueva revolución en su mapa político si la rica provincia de Alberta decide independizarse de Canadá. Sus autoridades ya han iniciado el proceso legal para convocar un referéndum de secesión.
La esposa del primer ministro de Canadá, Mark Carney, es, por cierto, aficionada del Arsenal, el equipo de fútbol inglés que acaba de perder la final de la Liga de Campeones de fútbol frente al Paris Saint-Germain. El equipo francés, dirigido por Luis Enrique, se ha convertido en campeón de Europa por segundo año consecutivo.
Terminaremos nuestro recorrido de hoy en Argentina, donde actores y dobladores han iniciado una campaña en redes sociales para exigir una regulación de la inteligencia artificial.
Pero vamos a empezar, si les parece, por las elecciones en Colombia…
El abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella ha ganado de forma sorpresiva la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia al obtener el 43,7% de los votos. En segundo lugar, ha quedado el izquierdista Iván Cepeda, con el 40,9% de los sufragios. Ambos se disputarán la Casa de Nariño en la segunda vuelta del 21 de junio. La gran derrotada ha sido la candidata del Centro Democrático, la uribista Paloma Valencia, que obtuvo apenas el 6% de los votos. El centrista Sergio Fajardo y la exalcaldesa de Bogotá Claudia López también se quedaron muy lejos de poder acceder a la segunda vuelta.
Los resultados han sido sorprendentes, pues todas las encuestas anticipaban un triunfo de Cepeda. Tanto el candidato de la izquierda como su padrino político, el presidente saliente Gustavo Petro, han sembrado dudas sobre la limpieza del escrutinio y han pedido un nuevo conteo para “aclarar un desfase en el censo electoral de 885.000 personas”. De la Espriella les respondió con tono desafiante: “Petro, Cepeda, par de delincuentes, no se atrevan, no se les ocurra desconocer la voluntad popular porque acá hay un pueblo que los va a enfrentar y los va a derrotar”.
El resultado revela a C
Canadá suele proyectar al mundo una imagen de estabilidad idílica. Bajo la superficie, sin embargo, late una tensión que amenaza periódicamente con quebrar su unidad. El último foco de fricción no proviene del tradicional nacionalismo francófono de Quebec, sino del motor económico del país: la provincia de Alberta. Lo que comenzó como un malestar se ha transformado en un debate abierto sobre la soberanía, planteando la posibilidad de un referéndum de independencia. Un escenario que, aunque improbable, ha logrado alterar la agenda política nacional.
El motor que impulsa este deseo de ruptura es, fundamentalmente, el oro negro. Alberta posee una de las mayores reservas de petróleo del planeta, un recurso que define su identidad y su economía. En este contexto, una parte considerable de su población y de su clase política comparte un profundo sentimiento de recelo hacia el poder central de Ottawa. Existe la firme convicción de que el gobierno federal asfixia la industria local con regulaciones medioambientales extremas mientras financia las arcas del resto del país con la riqueza generada en el oeste. Este fenómeno, conocido como “alienación occidental”, describe a una sociedad que se
El París Saint-Germain ha ganado la Liga de Campeones por segundo año consecutivo, al derrotar al Arsenal en el Puskas Arena de Budapest. Tras finalizar el encuentro con empate a uno, los parisinos se impusieron en una agónica tanda de penaltis que terminó con un marcador de 4-3.
El Arsenal se adelantó en el marcador en el minuto cinco gracias a un gol de Kai Havertz, quien anotó tras un rápido contraataque. El PSG supo sobreponerse al varapalo inicial. Se hizo con la posesión del balón e inició un asedio constante a la portería del conjunto inglés. La presión daría sus frutos en el minuto 68, cuando Kvicha Kvaratskhelia fue derribado en el área rival. El árbitro decretó penalti y Ousmane Dembélé, vigente Balón de Oro y jugador franquicia del PSG, anotó la pena máxima. El marcador no volvería a moverse hasta el final del tiempo reglamentario y de la prórroga. En la tanda de penaltis, los parisinos estuvieron más acertados. Dos errores garrafales de los gunners Eberechi Eze y Gabriel Magalhães, que mandaron sus lanzamientos fuera, dieron al PSG su segunda Liga de Campeones consecutiva.
El hito logrado por el equipo que dirige el entrenador español Luis Enrique es mayúsculo. Desde el
Alejandro Graue es un actor de doblaje y locutor argentino. Muchos quizás no conozcan su cara, pero sí conocen su voz. A lo largo de su carrera, Graue ha interpretado a personajes de Harry Potter, John Wick y Power Rangers. En 2023, decidió dejar a un lado todos sus trabajos para concentrarse en el doblaje al español de un canal de YouTube con millones de seguidores. Poco después, la empresa que lo había contratado decidió sustituirlo por una voz generada mediante inteligencia artificial. Atónito, el actor se declaró profundamente preocupado, no solo por perder su empleo, sino también por la tendencia de la industria a sustituir voces humanas por voces sintéticas con el objetivo de abaratar costes.
El caso de Graue fue recogido por toda la prensa argentina y se convirtió en uno de los primeros ejemplos del impacto laboral de la inteligencia artificial sobre los actores de doblaje. Desde entonces, decenas de traductores e intérpretes han perdido sus empleos, una problemática que se agrava exponencialmente y que ha llevado a un grupo de prominentes actores argentinos a alzar la voz. Ricardo Darín, Gustavo Garzón, Marina Bellati y Diego Gentile encabezan una campaña, ideada por la Asoc