Esta semana comenzaremos con la despedida de una de las grandes leyendas del fútbol. Después de más de veinte años con la camiseta albiceleste, Leo Messi ha anunciado su retiro de la selección argentina. Se marcha con un Mundial, dos Copas América y numerosos récords, pero su legado no puede explicarse solo con títulos y estadísticas. Repasaremos una trayectoria marcada por las críticas, las derrotas, la renuncia de 2016 y un regreso que terminó convirtiéndolo en el capitán de la etapa más gloriosa de la selección argentina.
Viajaremos luego a Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del mundo y, al mismo tiempo, una nación empobrecida tras décadas de corrupción y mala gestión. Donald Trump ha acordado con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, que Estados Unidos pueda acceder a una quinta parte del crudo venezolano y decidir qué empresas lo explotarán. Analizaremos quién gana con esta operación y por qué los intereses petroleros han vuelto a imponerse sobre la necesaria exigencia de unas elecciones libres que consoliden una transición democrática en Venezuela.
Nuestro tercer asunto parte de una orden ejecutiva aparentemente extravagante, pero con una clara intención política. Trump ha decidido rebautizar el Lago Ontario como “Lago América”, en plena disputa comercial con Canadá. El nombre de Ontario tiene cuatro siglos de historia y procede de las lenguas indígenas de la región. El cambio no tiene ninguna consecuencia práctica. Solo sirve para demostrar que Donald Trump ha vuelto a utilizar el léxico geográfico con fines nacionalistas.
Finalmente, terminaremos nuestro recorrido en Italia, un país que suma 68 gobiernos desde la proclamación de la República y donde la inestabilidad política era casi una tradición nacional. Giorgia Meloni ha superado el récord de permanencia consecutiva en el poder que ostentaba Silvio Berlusconi. Su longevidad resulta llamativa en un país acostumbrado a ver a un sinfín de gobernantes desfilar por el Palacio Chigi. Examinaremos cómo la primera ministra ha moderado su discurso, ha consolidado su posición en Europa y ha mantenido unida su coalición de derechas.
Pero vamos a empezar, si les parece, por la retirada de Messi de la selección argentina...
Leo Messi ha anunciado su retiro de la selección argentina después de más de dos décadas como internacional. Su última aparición con la camiseta albiceleste fue en la final de la Copa del Mundo de 2026, hace apenas un mes y medio, en la que Argentina perdió ante España. El capitán no pudo conquistar un segundo título mundial y se despidió entre lágrimas de su afición en el estadio MetLife de Nueva Jersey.
La historia de Messi en la selección argentina está plagada de luces y sombras. El delantero rosarino se había trasladado a Barcelona con 13 años y se había formado lejos del fútbol argentino. La selección española intentó incorporarlo a sus categorías inferiores, pero él prefirió esperar la llamada de Argentina. Debutó con la selección absoluta albiceleste en 2005, aunque no fue el estreno soñado: recibió una tarjeta roja un minuto después de entrar al campo.
Durante sus primeros años, Messi tuvo una relación difícil con una parte de la afición argentina. Su carácter reservado, el hecho de haberse criado futbolísticamente en Europa y la comparación permanente con Diego Armando Maradona alimentaron las dudas sobre su compromiso con su país. Las derrotas tampoco ayudaron. Messi lide
Venezuela posee unas reservas probadas de más de 300.000 millones de barriles de petróleo, las mayores del mundo. En otras palabras, el país caribeño nada sobre un mar de petróleo. Eso, sin embargo, no ha evitado que lleve años sumido en una profunda crisis económica y social. La corrupción, la falta de inversión, las sanciones estadounidenses y la desastrosa gestión de la petrolera estatal PDVSA provocaron un descenso de la producción de los 3,5 millones de barriles diarios en 1997 a cerca de un millón en la actualidad.
Los yacimientos de hidrocarburos de Venezuela están infraexplotados, y Estados Unidos lo sabe. Donald Trump ha aprovechado su creciente influencia sobre la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, para alcanzar un acuerdo petrolero que concede a Estados Unidos acceso a 65.000 millones de barriles de crudo, aproximadamente el 20% de las reservas probadas del país. Washington podrá elegir a las empresas encargadas de explotarlos. Chevron, el gran operador de Estados Unidos en Venezuela, ya ha ganado varios contratos para duplicar su producción en cinco años.
A primera vista, el acuerdo podría parecer beneficioso para ambos países. Trump quiere utilizar parte del crudo p
El Lago Ontario es el más pequeño de los cinco Grandes Lagos de Norteamérica. Sus aguas separan la provincia canadiense de Ontario del estado de Nueva York. Toronto se asoma a su orilla septentrional. Al sur, se extiende el territorio estadounidense. En medio, permanece una masa de agua que nunca ha entendido de fronteras. A uno y otro lado se habla el mismo idioma.
El nombre de Ontario procede de la lengua de los pueblos indígenas que habitaban la región mucho antes de la llegada de los europeos. Ontari’io significa “el lago es hermoso” o “el lago es grande”. La palabra empezó a aparecer en los mapas hace más de cuatro siglos, antes de la independencia de Estados Unidos y de la creación de la Confederación Canadiense.
El pasado 27 de agosto, sin embargo, en medio de la guerra comercial entre Estados Unidos y Canadá, Donald Trump firmó una orden ejecutiva para rebautizar el Lago Ontario como Lago América. El primer ministro canadiense, Mark Carney, no quiso ceder al chantaje para aceptar nuevos aranceles y Trump respondió con una burda maniobra de distracción. La decisión de cambiar el nombre del Lago Ontario obliga al Departamento del Interior a incorporar la nueva denominación al
Italia ha tenido 68 gobiernos desde la proclamación de la República en 1946. La duración media de sus ejecutivos apenas supera los catorce meses. Las luchas intestinas en el seno de los partidos, las traiciones parlamentarias, los escándalos políticos y las crisis económicas han provocado que los italianos se hayan acostumbrado a ver entrar y salir primeros ministros del Palacio Chigi. En Italia, permanecer en el poder durante cuatro años constituye una tarea hercúlea. Si nada se tuerce, Giorgia Meloni lo conseguirá a finales de octubre.
Por lo pronto, el pasado 4 de septiembre, Meloni se convirtió en la primera ministra que más tiempo ha estado en el poder de forma consecutiva. Su gobierno alcanzó los 1.413 días seguidos, convirtiéndose en el más longevo de la historia de la República italiana tras superar al segundo ejecutivo de Silvio Berlusconi. No obstante, “Il Cavaliere" continúa siendo el primer ministro con más tiempo acumulado en el Palacio Chigi: más de nueve años repartidos en cuatro etapas diferentes.
El logro de Meloni tiene un innegable valor simbólico. Un hito más para la líder de los Hermanos de Italia, que hace cuatro años se convirtió en la primera mujer en alcanzar