Europa ya puede volver a respirar aliviada
La intriga ha llegado a su fin. Los nubarrones que oscurecían el panorama político en Alemania finalmente se han disipado. Angela Merkel, así como las máximas autoridades de la Unión Europea, ya pueden respirar aliviadas: tras un maratón en la mesa de negociación que ha durado más de 24 horas, los dos principales partidos alemanes, el democristiano y el socialdemócrata, han logrado cerrar un acuerdo de gobierno con el que se da por terminada la inestabilidad política que ha paralizado al país durante 111 largos días.
¿Feminismo o puritanismo?
Lo que en un principio pareció ser un caso aislado, un incidente más que no causaría mayor revuelo, generó de pronto, para sorpresa de muchos, un terremoto mediático cuyas últimas consecuencias aún estamos lejos de presenciar. A raíz de la revelación del escándalo sexual que giraba en torno a Harvey Weinstein, el otrora poderoso productor de cine de Hollywood que se aprovechaba de su poder para abusar de infinidad de mujeres, no han cesado de producirse acusaciones que señalan a numerosas celebridades a ambas orillas del Atlántico. Todo ello ha generado un movimiento feminista a nivel global autodenominado “#MeToo”, el cual busca fomentar la denuncia de todos aquellos hombres que, valiéndose de una posición de poder, han querido aprovecharse de la indefensión de muchas mujeres. Y es que, al parecer, una gran proporción de ellas ha querido decir de una vez por todas: “¡Ya basta!”.
Pero, por supuesto, no hay unanimidad. Hay quienes piensan, y no son sólo varones, que todo este movimiento, muy útil e importante, ha perdido el control y ha generado una especie de caza de brujas en la que algunos “justos están pagando por pecadores”. En una carta publicada en el periódico Le Monde el pas
Latinoamérica también se beneficia del crecimiento global
Aprovechando que estamos estrenando un nuevo año, les propongo hacer un breve repaso de las predicciones económicas que la mayoría de los economistas hacen para Latinoamérica. Y de una vez les adelanto: tengo buenas noticias.
Ya es un hecho ampliamente aceptado que el planeta ha dejado atrás las nefastas consecuencias de la crisis global iniciada en el 2008. Las principales economías del planeta, con Estados Unidos y China a la cabeza, tienen sus motores a pleno rendimiento. El consumo planetario una vez más se ha disparado hasta alcanzar los niveles pre-crisis, lo cual a su vez ha repercutido en un lógico encarecimiento de las materias primas. Y esta es precisamente la parte que beneficia a los países latinoamericanos, los cuales verán sus arcas engordar gracias a la venta de sus valiosos recursos en el mercado internacional. Se estima que el ritmo de crecimiento de toda la región duplicará al del año anterior, alcanzando un nada desdeñable 2%, una cifra no demasiado alejada del 3% que se espera alcancen los países más desarrollados del globo.
El principal beneficiario de la coyuntura internacional será Brasil. De arrastrar un crecimiento negativo, que alcanzó en 2016 el -3.5%, el p
Donald Trump apunta ahora a los salvadoreños
Más allá de las bajas pasiones que Donald Trump puede despertar a su alrededor, hay dos aspectos que definitivamente le honran: su absoluta transparencia y su perfecta predictibilidad. El presidente de los Estados Unidos funciona como un reloj suizo. Cada vez que percibe en la nuca el frío aliento del fiscal Mueller a causa de la trama rusa, o cada vez que nuevos testimonios hechos públicos dan cuenta de su absoluta mediocridad e inestabilidad mental… boom!, Donald Trump suelta una nueva bomba destinada a cambiar drásticamente de tema.
Primero fueron los haitianos residentes en Estados Unidos. Luego los nicaragüenses. Luego el mazazo cayó sobre los “dreamers”, los niños y adolescentes que ingresaron ilegalmente en el país a partir del 2001. Y ahora el turno le ha llegado a los salvadoreños. Aproximadamente 200.000 de ellos son las nuevas víctimas de las políticas populistas del presidente estadounidense. Al igual que ocurrió anteriormente con los grupos que he mencionado, Trump anunció formalmente, el pasado 8 de enero, la expulsión inminente de miles de salvadoreños que se habían acogido al estatus de protección temporal (TPS). El TPS, que en estos momentos beneficia a los ciudadan
Por tierra, aire... y ahora por mar
La situación en Venezuela se deteriora a un ritmo escalofriante. La inflación el año pasado superó la astronómica cifra de 2.600%, y para el 2018 muchos vaticinan que el número ascenderá hasta un increíble 10.000%. La economía no cesa de contraerse mes a mes, mientras que el número de fallecidos a causa de la violencia no hace más que aumentar, lo que sitúa a Venezuela entre los países más peligrosos del mundo. Las imágenes de seres esqueléticos escarbando entre la basura en busca de alimento ya se han convertido en una realidad cotidiana. Muchos analistas auguran que durante el presente año se desatará una terrible crisis humanitaria que requerirá de la ayuda internacional. Y eso que estamos hablando de un país en cuyo subsuelo reposan las reservas de petróleo más grandes de todo el planeta.
La situación se ha vuelto tan dantesca y catastrófica que hoy en día están sucediendo cosas que poco tiempo atrás habrían sido inimaginables. El pasado 11 de enero ocurrió una terrible tragedia en la costa de la vecina isla caribeña de Curazao, un incidente que recuerda las desgracias que cada día asolan las aguas del Mediterráneo. Aquel día, los cadáveres de cuatro venezolanos fueron hallados