El reinado de Putin
Por cuarta vez, Alexei Navalni ha sido encarcelado en Rusia. Esta vez, su detención tuvo lugar el domingo, 28 de enero, y en realidad solo duró un par de horas. Sin embargo, según algunos, esto pone en evidencia la fragilidad del tejido democrático ruso.
Como siempre, las razones de la detención de Navalni estuvieron relacionadas a su participación en protestas contra el gobierno. En esta ocasión, específicamente, Navalni programó manifestaciones en más de 100 ciudades rusas con el fin de llamar al boicot contra las elecciones presidenciales del 18 de marzo.
Explotando la vulnerabilidad de la psicología humana
Desde que el capitalismo salvaje y la publicidad tomaron control sobre nuestras vidas, hay un patrón elemental que se repite. Desear y comprar, desear y comprar, desear y comprar: es el mantra de nuestro tiempo. Sin embargo, la ecuación no siempre es la misma, y no todos desean y compran por igual. Así, seguramente los dueños de Coca-Cola no toman Coca-Cola; los de McDonalds no comen en McDonalds; y los dueños de Chevron… aman la naturaleza y el aire puro.
Pues bien, en la lista de “productos chatarra” o nocivos deseados por las masas, también entran… unos hábitos de consumo un poco más abstractos. Es el caso, por ejemplo, con nuestro amor actual por la tecnología. O, más concretamente, por las redes sociales.
El pasado 23 de enero, el periódico The Guardian publicó un artículo dedicado a este tema. Más específicamente, el artículo relataba cómo los creadores o directivos de las redes sociales en realidad no las usan o solo las usan de forma controlada y casi impersonal.
Así, dentro de lo más llamativo del artículo, en mi opinión, está la lista de directivos de Facebook o Twitter que no usan las redes sociales y, en el fondo, las desprecian. Lo que más me llamó la atención fueron las
La política de la fiesta taurina
Por estos días, se viene hablando en Bogotá, Colombia, de la politización de las corridas de toros. Un tema que, indudablemente, está generando mucha controversia en esta ciudad. Durante 4 años, desde el 2013 hasta enero del 2017, el gobierno local prohibió este tipo de espectáculo, generando fuertes reacciones por parte de los “taurinos”. Pero, con el cambio de administración, el nuevo alcalde volvió a legalizar las corridas, generando, por supuesto, una fuerte reacción de los “antitaurinos”.
Pues bien, ante mucha expectativa, el pasado 21 de enero comenzó la temporada taurina en Bogotá. Sin embargo, para sorpresa general, esta inauguración fue atípica. Y es que el principal espectáculo no ocurrió dentro de la plaza de toros La Santamaría: la asistencia, de hecho, no alcanzó las mil personas.
El espectáculo, en cambio, fue en sus alrededores: 2.000 policías fueron desplegados en las calles, mientras 200 “animalistas” gritaban consignas contra el maltrato animal.
Lo ocurrido indica que el rechazo de un sector de la sociedad está teniendo efecto en el otro sector. Durante el 2017, la plaza de toros La Santamaría recibió a 28,000 personas, mientras una década antes el número de espectad
Una amenaza cada día más visible
Para las personas más conservadoras, reaccionarias o carentes de empatía humana, la diversidad sexual es un problema, porque, según ellas, amenaza los valores familiares. Según esta visión del mundo, la visibilización de los derechos de la comunidad LGTB corrompe a la sociedad.
El problema, sin embargo, no es la visibilización de otras formas de sexualidad. Todo lo contrario: el problema ha sido su invisibilidad a lo largo de la historia.
En este contexto, el pasado 21 de enero, el periódico El Tiempo publicó un informe: los delitos en contra de la comunidad LGTB han aumentado en 10 países de Latinoamérica en los últimos diez años. Esto no significa necesariamente que los crímenes hayan aumentado, sino que, por primera vez, están siendo visibilizados.
Actualmente, Brasil aparece como el país número uno en el mundo en este tipo de violencia. Según el informe, en este país, cada 19 horas una persona es asesinada o se suicida por razones de LGBTfobia. Según relata la ONG Grupo Gay de Bahía, solamente en el 2017 hubo 445 crímenes en contra de los miembros de esta comunidad. Y en el curso de los últimos tres años, 39 personas se suicidaron y 286 fueron asesinadas con armas de fuego. Pero l
Entre poemas y antipoemas
En nuestra cultura occidental la muerte suele recibirse con extremo dolor y emocionalidad, y continuamente se asume como una pérdida. En otras culturas, sin embargo, la muerte es un cambio de estado, una transición, una transformación necesaria e inevitable de todo lo viviente. Pero esta aceptación de la muerte a veces la encontramos, en nuestra cultura, en el terreno del arte, y sobre todo en la poesía. Ya nos invitaba Nietzsche, el filósofo poeta, a recibir la muerte con alegría; pero, antes que ello, a merecerla.
El pasado 23 de enero, murió Nicanor Parra, uno de los grandes poetas de Chile, y llama mucho la atención la reacción que su muerte ha generado. Y es que el gobierno chileno ha decretado dos días de duelo nacional, ha ordenado tener la bandera a media asta y, durante este tiempo, ha prohibido cualquier tipo de celebración pública o aglomeración de personas. La presidente saliente, Michelle Bachelet, y el presidente entrante, Sebastián Piñera, han manifestado su “conmoción”, su “dolor”, su más profundo “pésame”. Y los medios de comunicación, los artistas, e incluso los futbolistas, han secundado más o menos el mismo mensaje de duelo, de pérdida, de triste adiós.
A mí, la v