Erdogan consigue perpetuarse en el poder
Quienes aún tenían la esperanza de que el largo reinado, o más bien el sultanato, de Tayyip Erdogan llegase a su fin, se dieron de bruces contra el muro de la realidad el pasado 24 de junio. Millones de turcos en la oposición soñaban con que el actual líder islamista, que ha gobernado Turquía de forma ininterrumpida desde el 2002, no superase la barrera del 50% de los votos en la primera vuelta de las elecciones celebradas el domingo pasado. De no haber superado aquella cifra, Erdogan se habría visto obligado a enfrentarse en la segunda vuelta en contra de un único rival, el socialdemócrata Muharrem Ince. En ese caso, prácticamente todas las fuerzas políticas opuestas a Erdogan habrían cerrado filas en torno a Ince, con lo cual habría sido factible la derrota del actual presidente. Pero aquello, para desgracia de innumerables ciudadanos que temen un recrudecimiento del autoritarismo del gobierno, no ha ocurrido. Erdogan ha alcanzado un ajustado 53% de los votos en la primera vuelta, de modo que se ha salvado.
Donald Trump revela su faceta más despiadada
La semana pasada, un simple video desató el gran escándalo. Tan sólo uno más en el largo historial de Donald Trump. Pero quizá se trate del escándalo que más daño le haya hecho a la presidencia del líder republicano. El video, de poco más de un minuto de duración, ofrecía las imágenes, y sobre todo el desgarrador sonido, de decenas de niños que lloraban desconsolados en el interior de unas celdas abarrotadas. Aquel video rompió el corazón de todo un país, y unió por primera vez en mucho tiempo a demócratas y republicanos en contra de la crueldad y la insensibilidad de la administración Trump. Es lo que tiene la ubicuidad de las cámaras hoy en día: nunca antes se había hecho tan difícil hacer el mal y pasar desapercibido.
Aquellas imágenes prontamente se hicieron virales y recorrieron el planeta entero. La unánime condena internacional no se hizo esperar. Gracias a aquel estremecedor video, el mundo conoció una triste realidad hasta ese momento desconocida: desde finales del mes de abril, el gobierno estadounidense ha separado a más de 2.300 niños de sus padres, al considerar a estos últimos como "criminales" por el simple hecho de haber traspasado ilegalmente la frontera sur del paí
Nicaragua también se suma al drama de la emigración forzada
La violencia surgida de las protestas ciudadanas, lejos de amainar, parece recrudecerse día a día en Nicaragua. Las vías de diálogo entre el Gobierno, por un lado, y la sociedad civil, la Iglesia y el gremio de los empresarios, por el otro, están completamente bloqueadas. Nadie se ha movido de su posición. Mucho menos el presidente Daniel Ortega, quien, paradojas de la vida, luego de haber sido protagonista en el derrocamiento del dictador Somoza en 1979, ahora parece querer tomar el relevo de aquel déspota. En efecto, son muchos en Nicaragua los que temen que el exguerrillero Ortega, haciendo caso omiso del clamor popular que durante semanas ha exigido su dimisión, se haya ya convertido de facto en un nuevo dictador más. Así opina, por ejemplo, Georgina Rodríguez, una mujer entrevistada por el diario El País a las puertas de un centro estatal de migración. Al igual que muchos de sus conciudadanos, Georgina está planteándose la posibilidad de marcharse de su país: "Estamos en una dictadura. Tengo 50 años, yo esto ya lo viví y no quiero que mis hijos sufran lo mismo. No quiero que los agarren y los vayan a matar como ya han matado a tantos jóvenes, porque de esta dictadura se espera
El núcleo duro de la Unión Europea busca respuestas ante el reto migratorio
La crisis de la inmigración irregular en Europa no cesa de complicarse día a día. A pesar de que la llegada de inmigrantes, en comparación con años anteriores, se ha reducido, gracias a una "tensa calma" en el conflicto sirio y a la relativa estabilización del gobierno libio, la situación está muy lejos de poder solucionarse en las peligrosas aguas del Mediterráneo. Ya Europa no se enfrenta a la avalancha de refugiados sirios que, hace un par de años, amenazó la fortaleza del gobierno de Angela Merkel en Alemania. Ahora, la llegada de un nuevo gobierno con tintes xenófobos en Italia, así como el goteo ininterrumpido de miles de subsaharianos que continúan arriesgando sus vidas en frágiles embarcaciones, han vuelto a complicar la unidad y la estabilidad política del continente europeo. Así lo ha entendido el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien, ante la preocupante brecha que se ha abierto entre Italia y el resto de los socios comunitarios, convocó una reunión urgente el pasado 24 de junio en Bruselas. A ella tan sólo ha asistido el núcleo duro de la Unión Europea, con Francia y Alemania a la cabeza. Fuera de la mini cumbre han quedado 12 miembros de la Unió
Un bochornoso espectáculo en las gradas
Este Mundial de fútbol nos está dejando grandes sorpresas. Por desgracia, no todas se limitan al plano deportivo. Más allá de lo que ocurre con el balón en el césped, también ha sido noticia el comportamiento deplorable de numerosos hinchas de algunos equipos latinoamericanos. Es cierto que, a diferencia de los aficionados rusos, ucranianos o ingleses, los seguidores latinos no destacan por su tendencia a cometer actos violentos, y eso hay que agradecerlo. Sí en cambio llaman la atención, al menos una importante minoría, por algunas manifestaciones que se caracterizan por su contenido machista, homófobo, o sencillamente intolerante.
Tengo la impresión de que el renacido movimiento feminista, que bajo el título de MeToo se ha expandido a muchos rincones del planeta, por desgracia no ha alcanzado aún al muy masculino mundo futbolístico. Y es que al parecer muchos hinchas, haciendo alarde de una mal entendida masculinidad, prefieren ignorar los importantes cambios que últimamente se han desarrollado en la sociedad.
Veamos algunos ejemplos que han despertado la indignación del público durante la última semana: a numerosos seguidores brasileños, colombianos y argentinos les ha parecido