Hoy comenzaremos nuestro programa en Chile. El nuevo gobierno de José Antonio Kast busca una controversial reforma. La iniciativa permite un Estado de Excepción de 240 días. La oposición ha criticado fuertemente esta posible reforma. ¿Qué derechos de los ciudadanos están en peligro?
Luego iremos a Ciudad de México para conocer un interesante proyecto. Se plantarán un millón de árboles autóctonos de aquí a 2030. La intención es plantarlos en los barrios más desfavorecidos. ¿Cómo avanzará este ambicioso plan para generar espacios verdes?
Finalmente, analizaremos un estudio sobre las redes sociales. Los científicos alertan de su impacto en el rendimiento de los niños. Más específicamente, en chicos de hasta catorce años. ¿Qué tan grande es la pérdida de rendimiento en los jóvenes?
Comenzamos entonces en Chile. Kast busca una importante reforma en seguridad.
El ultraderechista José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile en marzo. El país ha emprendido un nuevo camino bajo su mandato. Sin embargo, las medidas más importantes todavía están por venir.
El lunes pasado, el gobierno de Kast presentó una nueva reforma. Se trata de una reforma de seguridad, que debe ser votada en el Congreso. Su objetivo es instalar un Estado de Excepción de 240 días.
¿Por qué un Estado de Excepción?
La iniciativa es parte de la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo. Para el gobierno, la delincuencia es una gran amenaza. Por eso busca eliminar las trabas sobre las fuerzas armadas. Sin embargo, los riesgos a la salud democrática son muchos.
¿Qué derechos están en peligro bajo un Estado de Excepción?
La libertad personal y el derecho de reunión, por ejemplo. También la libertad de desplazamiento. Éstos son derechos básicos que todos debemos poseer. Por ende, los abogados constitucionalistas han criticado fuertemente la medida.
Incluso dentro de la clase política, la medida no es popular. Será difícil su aprobación en el Senado. Algunos parlamentarios oficialistas tampoco están de acuerdo.
La fuerza de las instituciones chilenas será puesta a prueba.
La Ciudad de México no está entre las ciudades más verdes de México. La capital mexicana queda en quinto lugar. Otras ciudades como Aguascalientes y Monterrey le llevan ventaja.
Ahora, un nuevo proyecto buscará corregir esta realidad. Las autoridades han lanzado una campaña de reforestación urbana. Su objetivo es plantar un millón de árboles en toda la ciudad.
La medida sigue las reglas internacionales. Cada residente tiene que ver al menos tres árboles desde su ventana. Todos los barrios deben tener una cobertura arbórea del 30%. Además, todas las casas deben tener un parque a menos de 300 metros.
Por ello, los esfuerzos se concentran en los barrios más desfavorecidos. Estos barrios generalmente están llenos de espacios grises. Los árboles elegidos fueron especies autóctonas. Éstos se adaptan fácilmente al clima de la región.
¿Cómo se avanzará con este ambicioso proyecto?
El objetivo final se alcanzará recién en 2030. Así que se deberán plantar 200.000 árboles por año. Las autoridades buscan plantar 100.000 en lo que queda de 2026. Se comenzará en los barrios del este de la ciudad: Iztacalco, Tláhuac, Iztapalapa, entre otros.
El impacto en el medioambiente será muy positivo. Los nuevos
El impacto de las redes sociales en los niños ya es bien conocido. Sin embargo, es difícil conocer el alcance de esta influencia. Por eso, un grupo de científicos en Italia buscó información concreta.
A principios de mes, ellos publicaron un estudio en la revista Nature. Su investigación reveló datos abrumadores. El estudio se concentró en los niños de 16 años o menos. Simplemente abrir una cuenta en redes sociales es perjudicial. Se lo asoció con un descenso en el rendimiento escolar.
¿Qué tan grande es esta pérdida en el rendimiento?
Abrir una cuenta entre los 11 y 13 años tiene un impacto severo. Se reducen los resultados en lengua y matemáticas. ¡La pérdida es equivalente a medio año escolar!
Los expertos recomiendan esperar hasta los 14 años para abrir una cuenta. Los niños que esperaron evitaron esta gran pérdida de rendimiento. Sin embargo, todavía reportaron un leve impacto.
La pérdida se debe más que nada al uso intrusivo del celular. Los niños lo usan antes de dormir, al despertar y durante las clases. ¡Su impacto negativo no me sorprende en absoluto!