Toneladas de ropa usada contaminan el desierto de Atacama
Este gran desierto es otra víctima más del consumismo extremo, uno de los peligros que enfrenta el mundo moderno.
Chile es el primer importador de ropa de segunda mano en Latinoamérica. Casi 60.000 prendas llegan al país por año y muchas de ellas terminan en este desierto. Los comerciantes descartan allí toda la ropa que no pueden vender.
La mayoría de esta ropa no es biodegradable y contiene productos químicos. Al descomponerse, libera microplásticos y gases tóxicos que dañan el medioambiente.
Pero la cosa se pone peor. Mucha gente desempleada no tiene mejor opción que aventurarse al desierto para conseguir mercancía. Los gases tóxicos representan un verdadero riesgo para su salud.
El nuevo gobierno de Chile presenta una oportunidad para cambiar las cosas. ¡Ojalá puedan cambiar el destino de este hermoso desierto!