Un sueño o una pesadilla de basura
20 December 2017
Siempre que pienso en la basura me vienen visiones horribles a la imaginación y me cuesta mucho detenerlas. Grandes montañas de basura visibles hasta el horizonte; un continente de basura flotante en medio del océano Pacífico; un olor que se percibe a kilómetros y acompaña la ropa y el cuerpo durante días, junto a una nausea igualmente prolongada.Pues bien, está claro que este es uno de los grandes problemas de nuestro modelo de vida: producimos demasiada basura, al día, a la semana, y al año, pero no queremos saber nada de ella: ni hablar de ella, ni pensar sobre ella, ni mucho menos verla. Seguramente una hipotética etnografía del futuro, escrita por marcianos, nos describiría como una civilización repugnante que, en su entorno privado, amaba la limpieza.
Todo lo anterior, me parece, podría también decirse sobre algunos modelos de gestión gubernamental. Estados Unidos, como sabemos, es el país que produce y consume más productos de limpieza, es el que más obsesionado está con los gérmenes, los productos desinfectantes y los protocolos de salubridad. Sin embargo, al mismo tiempo, es el país que produce más basura.
Lo que quizá no sabemos es que este país no se hace cargo enteramente