El derecho a permanecer olvidados
13 June 2018
Recuerdo que hace unos años estuve visitando como turista Madagascar, uno de los países más pobres de África, y por tanto del mundo entero. Una de las cosas que más me llamaron la atención fueron los círculos de extrema miseria que rodean a la capital. Sin embargo, resultaba curioso observar cómo, a medida que uno se iba alejando de la ciudad para ingresar poco a poco en la naturaleza, los niveles de pobreza continuaban aumentando hasta que llegaba un momento en que, casi por arte de magia, de pronto toda la miseria había desaparecido. ¿Cómo era posible aquello? ¿Qué había sucedido con la pobreza y la penuria humana? Pues es muy sencillo: los habitantes más alejados de la civilización son tan pobres que, por no tener, no tienen ni basura para tirar. Todo es limpieza, transparencia, pulcritud. Allí ni siquiera existe el dinero. Todo lo que hay son casas sencillas y dignas de barro cocido