Vientos de guerra agitan las aguas del Mar Negro
5 December 2018
La tensión entre Moscú y Kiev ha alcanzado la semana pasada sus niveles máximos desde que Rusia se anexionara la península de Crimea en el 2014. A partir de ese momento, una calma tensa ha reinado en la región. Pero este frágil equilibrio podría saltar por los aires tras lo ocurrido el pasado 25 de noviembre. Ese día, tres buques de la flota militar ucraniana fueron interceptados y apresados por los guardacostas rusos en el Mar Negro, en una zona muy próxima a Crimea. Los navíos rusos llegaron a embestir a los buques ucranianos, e incluso hirieron a seis marineros tras abrir fuego en contra de las embarcaciones. Los 24 tripulantes de la flotilla ucraniana se encuentran hasta el día de hoy encarcelados en Moscú. A raíz de este grave incidente, el presidente de Ucrania, Petró Poroshenko, ha declarado el estado de excepción en las zonas fronterizas con Rusia. Suenan tambores de guerra en toda la región. Kiev acusa a Moscú de "agresión bélica", mientras que Putin se defiende calificando como "provocación" la navegación de los buques ucranianos cerca de las aguas territoriales rusas. La situación se ha agravado a tal punto que Poroshenko se ha visto obligado a solicitar la ayuda de la O