| Jesús: | María, ¿cuando eras pequeña comías amaranto? Yo debo confesar que no, pero leí que en México era común darle a los niños algo llamado alegría de amaranto. Básicamente, una barra de amaranto inflado y miel. Solía ser una golosina muy querida, aunque ahora con tantos productos ultraprocesados ya no sé si es algo atractivo. Pero en realidad, este dulce es la versión moderna de una comida que ya preparaban los aztecas. Durante las festividades religiosas, las mujeres mezclaban semillas de amaranto con miel y creaban una pasta con la que formaban figuras de dioses. Así, el dulce personificaba a las deidades y las personas se lo podían comer. Muy extraño, ¿verdad? |
| María: | Bueno, es un poco como la eucaristía católica. |
| Jesús: | Tienes razón. Y, como la eucaristía, era un ritual religioso. Los aztecas consideraban que el amaranto era sagrado porque resistía las sequías. En realidad, cumplía muchas funciones. Era comido por los guerreros porque proporcionaba vigor; servía como moneda para transacciones; era parte de una comida que se ofrendaba en las sepulturas de los muertos... |
| María: | Vaya, realmente no sabía que el amaranto tenía un lugar tan preponderante en la cultura azteca. |