| Jesús: | ¿Por qué a la misma fruta en algunos países le decimos fresa y en otros frutilla? Esta simple pregunta me ha llevado por un camino lleno de información que no conocía. Por ejemplo, el enorme papel que tuvo Chile en la creación de la fresa comercial que comemos hoy, tan grande, roja y jugosa. Los chilenos tienen su propia fresa, la Fragaria chiloensis, que hasta el siglo XVI crecía solo en la Patagonia. Cuando los españoles llegaron a esta región, rápidamente notaron esta pequeña fruta, esta “frutilla”. En 1542, Pedro de Valdivia ya usaba esa palabra en sus escritos. Y el cronista Jerónimo de Vivar, que acompañaba al conquistador, escribió que los indios usaban la frutilla para beber. Muchos cronistas describieron su aspecto y sabor. En Europa tenían la fresa salvaje, pero la que crecía en Chile, la que cultivaban los mapuches, era diferente. Era más grande y fragante. Y, además de rojas, había frutillas blancas y amarillas. |
| Jesús: | Exacto. La fresa comercial, Fragaria × ananassa, es un híbrido que nace de cruzar varias especies. Esa historia comienza con la visita de un oficial de la marina francesa a las costas de Chile y Perú en el siglo XVIII. Y, como otros antes que él, escribió que “se cultivan campos enteros de una especie de fresa, diferente de la nuestra”. No dudó en llevarse algunas plantas de vuelta a Europa. En aquel entonces, el viaje duraba seis semanas, y sólo llegaron cinco plantas vivas. |