María: | Jesús, hace unas semanas te comenté que Argentina no es el único país de América Latina que tuvo sus vedettes. El cabaret fue popular en muchas ciudades, con mujeres que cautivaban al público desde el escenario con sus movimientos. Así como en Buenos Aires surgió la “revista porteña”, en la Ciudad de México los espectáculos tenían su propio estilo. A fines de los años cuarenta, en los centros nocturnos aparecieron las “exóticas”, hermosas jóvenes que bailaban ritmos como la rumba o las danzas tahitianas. Sin duda, la bailarina exótica más icónica fue Tongolele. Probablemente la hayas visto en alguna película de la Edad de Oro del cine mexicano o en una foto de la época con su estilo tan reconocible: llamativos ojos azules, cejas bien marcadas, un mechón de pelo blanco y cintura de avispa. Su presencia hacía suspirar a los hombres y daba envidia a las mujeres. |