| María: | Creo que hemos sido un poco injustos, Jesús. Muchas veces hemos hablado de Cien Años de Soledad como la gran novela colombiana del siglo XX. Probablemente lo sea. Pero lo más justo sería también hacerle un homenaje a La Vorágine, la novela que le abrió caminos a las grandes obras latinoamericanas que vinieron después. Han pasado más de cien años de la publicación de esta gran obra del realismo social y todavía encontramos nuevas formas de leerla e interpretarla. Sigue siendo tan impredecible y revolucionaria como en 1924; un libro inagotable, siempre con tela para cortar. Yo creo que José Eustasio Rivera merece estar ahí en el podio junto a Gabriel García Márquez, y en algunos fragmentos de La Vorágine incluso ya se acerca al realismo mágico. |
| Jesús: | Pero es una novela mucho más anclada en la realidad que las que vinieron unas décadas más tarde, ¿verdad? Es una novela política, sobre la explotación de los trabajadores, sobre colonos e indígenas, sobre la naturaleza, los problemas de las fronteras... |
| María: | Sin duda. Es una novela naturalista que refleja la forma de pensar en el momento en que fue escrita y que describe en detalle la Colombia de fines del siglo XIX, especialmente durante la fiebre del caucho. Su historia se centra en una pareja de amantes que abandonan Bogotá y se fugan a la selva amazónica. El desfile de personajes y situaciones que ven en su viaje expone la violencia y el maltrato que se sufría en esa época. |