El cierre de centrales de carbón irrumpe en la campaña electoral
Personalmente, llevo tiempo convencida no ya de que el calentamiento global es una realidad, sino de que, si no abordamos urgentemente la crisis climática, nos espera un negro futuro. Muchos, sin embargo, siguen aferrados a “cuentos de hadas de crecimiento económico eterno”, como denunciaba la activista medioambiental Greta Thunberg hace unos días en la ONU.
Colas en el Valle de los Caídos
Comentábamos en el programa de la semana pasada que, finalmente, el Tribunal Supremo español había dado el visto bueno a la exhumación del dictador Francisco Franco. Pero uno de los protagonistas del contencioso proceso para trasladar los restos, el juez de Madrid José Yusty —villano para unos, héroe para otros— seguía insistiendo en paralizar el procedimiento, en base a las supuestas dificultades técnicas de los trabajos de exhumación.
Unos días después de haberse dado a conocer la resolución, el Supremo publicó la sentencia completa. Entre otras cosas, el fallo rebate uno por uno los argumentos del juez Yusty, asegurando, en resumen, que la extracción y el traslado de los restos de Franco no revierten especial dificultad.
Increíblemente, Yusty sigue insistiendo en que la causa está abierta, y en que no autorizará el traslado hasta que le sea remitida la sentencia del Supremo. Parece que hasta quiere dar audiencia a las partes implicadas. A mí, sin ser una experta jurídica, la actitud de Yusty me parece que bordea el desacato. Imagino que solo busca ganar tiempo, impidiendo que la exhumación se produzca antes de las elecciones. Si se formara un Gobierno de derechas, supongo que toda
El anillo del monstruo
Un buen número de grandes personajes aparecen en los libros de historia por sus conquistas militares, por los imperios que levantaron. Algunos de ellos fueron, además de militares de éxito, tiranos. Y después está el “selecto” grupo de quienes, habiendo contribuido poco a la gloria de sus naciones, entraron en la historia principalmente a consecuencia de su tiranía y comportamiento depravado.
Casi 2.000 años después, por ejemplo, todavía recordamos el nombre de Calígula, un césar que solo gobernó durante 4 años, y cuyas aportaciones al Imperio Romano fueron más bien escasas. ¿Cómo explicar su celebridad? …Solo por la extraña fascinación que provoca en nosotros el espectáculo del envilecimiento y degeneración de la persona. En ese sentido hay que admitir que, considerando el poco tiempo que estuvo al frente del Imperio, Calígula al parecer dio un gran espectáculo.
Se dice que mataba por pura diversión; que torturaba a sus oponentes políticos, haciéndoles correr delante de su carroza; que tenía relaciones incestuosas con sus hermanas; que imponía ejercicios ridículos e incoherentes a las tropas del Imperio; y, por supuesto, que planeaba nombrar cónsul a su caballo Incitatus, algo que p
La Supercopa de España, ¿en Arabia Saudí?
En España, como sabrán, el deporte rey es el fútbol. Los clubes de fútbol mueven cantidades astronómicas de dinero, pero siempre parecen estar buscando maneras de ganar incluso más. Hace unos años, por ejemplo, los grandes equipos descubrieron la lucrativa práctica de hacer la pretemporada en el extranjero.
La Real Federación Española de Fútbol también quiere su parte del pastel, y parece que le ha gustado la idea de organizar eventos fuera del país. Para ello, qué mejor competición que la Supercopa de España, que, por su formato, —enfrenta al campeón de Liga y al ganador de la Copa del Rey— siempre cuenta con la participación de alguno de los grandes clubes. En la competición del año que viene, la Federación introducirá cambios importantes, entre ellos que habrá cuatro equipos en lugar de dos, y… que se jugará fuera de España.
La Federación ya está negociando con diferentes “postores” la organización de la Supercopa de 2019-2020, que disputarán nada menos que Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Valencia. La proyección internacional de estos equipos prácticamente asegura el éxito —y rentabilidad— del evento. Imagino que, cuando Arabia Saudí se interesó por la Supercopa, —otr
París se toma en serio el cambio climático
Hace poco, estando de visita en Mallorca, me hice cliente de una empresa que alquila coches eléctricos por horas. O quizá debería decir “coche”, porque acaban de empezar y de momento solo tienen uno. Lo he usado tanto para conducir por ciudad como para ir de un extremo al otro de la isla. Con 300 kilómetros de autonomía, en una isla del tamaño de Mallorca uno no tiene que preocuparse de quedarse sin batería. El coche, aunque es un turismo, tiene las prestaciones de un deportivo, y hasta sale más barato que un alquiler tradicional. ¿Qué más se puede pedir?
Pues, según parece, más; mucho más. Para convencer a algunos, se diría que los coches eléctricos tendrán que ser no ya iguales, sino ampliamente superiores a los de combustible, y en todos los aspectos imaginables. Hace unos días un amigo me dijo estar convencido de que los vehículos eléctricos todavía no pueden competir con los tradicionales. Todavía salen más caros, aseguraba, y no todo el mundo tiene garaje para enchufarlos. Y, además, decía, ¿quién me asegura que la electricidad necesaria para recargarlo se genera de manera limpia?
La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, tiene claro que, para luchar contra el cambio climático, no p