Nadal gana su cuarto Abierto de EE. UU. de tenis tras una agónica final
Era ya pasada la medianoche en España cuando la final del Abierto de EE. UU. de tenis, jugada el pasado domingo en Nueva York, se acercaba al final del tercer set. Habiendo ganado el tenista español Rafael Nadal los dos primeros parciales, y en apariencia controlando el partido, pensé que sería un buen momento para que acabara el trabajo. Así me podía ir a la cama a una hora decente, feliz después de haber visto ganar a mi paisano.
Madrid gasta 10.000 euros al día borrando pintadas callejeras
El arte, y quizá especialmente el arte moderno, es una experiencia subjetiva; donde unos ven una obra maestra, otros solo distinguen una serie de trazos o manchas de color sin ninguna significación. El arte callejero, además de subjetivo, con frecuencia es también polémico. Entre otras cosas porque, lo que para el artista es una potencial superficie de trabajo, para otro es la fachada de su casa, o el escaparate de su negocio.
Si el conocido artista callejero Banksy escogiera una pared del edificio donde vivo para su próxima obra, obviamente no me quejaría. Me encanta su trabajo y, además, con toda probabilidad el valor de mi casa se dispararía. Pero no todos los grafiteros son Banksy. Es más, en mi opinión no todo el que hace pintadas en la calle merece ser considerado un artista. Ni de lejos.
Pero, ¿quién soy yo para decidir qué es arte y qué no? Nadie, pero una cosa sí que tengo clara, y es que no todo es arte. Por ejemplo, he visto percusionistas callejeros capaces de hacer música casi con cualquier cosa. Y, sin embargo, si yo me pongo a aporrear una caja de cartón con un palo, el resultado probablemente se acerque más al ruido que a la música.
De la misma manera, creo que las pin
La sorprendente salud de hierro de la televisión en España
El pasado 1 de septiembre, la agencia Europa Press informaba de que, en España, los pasados meses de julio y agosto hemos tenido el consumo de televisión más bajo de la última década. Al parecer, en agosto más de 4 millones de personas, casi un 10 por ciento de la población de nuestro país, no vieron ni un solo minuto de televisión.
Lo primero que piensa una al ver estas cifras es que, bueno, la televisión se muere, e Internet va a ocupar su lugar. Al fin y al cabo, diversas previsiones indican que, a nivel mundial, este año será el primero en que el consumo diario de Internet superará al de televisión. A partir de ahora, se supone que la televisión iniciará un declive cada vez más pronunciado.
Pero no tan rápido porque, como reza un antiguo eslogan turístico de nuestro país, Spain is different. En España, según datos de la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación, en 2018 el consumo medio de televisión, sobre el total de la población, fue de unos 210 minutos al día. El uso de Internet, lejos de acercarse a la cifra anterior, se sitúa en 140 minutos al día, exactamente dos terceras partes del consumo de televisión.
Algo que sorprende viendo las estadísticas histórica
El pago mediante reconocimiento facial se abre paso en China
Siempre había pensado que Estados Unidos era el país por excelencia de los “usuarios pioneros”: gente dispuesta a probar nuevos productos y servicios antes que nadie. Pero, viendo últimamente el ritmo de adopción de nuevas tecnologías en China, ya no lo tengo tan claro.
Con bastante frecuencia, en China este fenómeno está motivado y facilitado, por supuesto, por el régimen comunista. Por ejemplo, el uso desde el año pasado de gafas de realidad aumentada por parte de la policía. Supuestamente, el dispositivo es capaz de reconocer tanto matrículas como caras, y se conecta a una base de datos remota de infractores, delincuentes… y, en fin, potencialmente imagino que cualquiera que tenga conflictos con las autoridades. Hace unos meses, el New York Times denunciaba el uso de tecnologías de reconocimiento facial por parte del régimen de Pekín para controlar a la minoría musulmana uigur.
Pero la adopción de tecnologías avanzadas no parece limitarse a las autoridades. Continuando con el tema del reconocimiento facial, The Guardian informaba el pasado 4 de septiembre de cómo miles de comercios de toda China están comenzando a hacer uso de esta tecnología para los pagos en caja. Tras incorpora
La Audiencia de Barcelona rechaza la petición de un nini que exigía a sus padres mantenerlo
Hay países en los que, al llegar a la edad adulta, un buen número de jóvenes empieza a compatibilizar sus estudios con trabajo. Ello les permite cubrir sus gastos, incluso independizarse. Aunque sin duda exige un esfuerzo considerable, con frecuencia escucho decir a quienes trabajaron durante su época de estudiantes que no cambiarían por nada su experiencia; les hizo valorar más el acceso a la educación, les espabiló, y les preparó para la vida.
Salvo contadas excepciones, no es el caso de España. En nuestro país, muchos jóvenes no se independizan hasta casi los 30 años, y una gran mayoría de los que estudian depende completamente de sus padres hasta graduarse. Aquí no solo es costumbre que tus padres te mantengan durante tus estudios; es un derecho. Pero, como están descubriendo algunos ninis (jóvenes que ni estudian ni trabajan), este derecho tiene sus límites.
El pasado 6 de septiembre, El País contaba el caso de un joven catalán que recientemente demandó a sus padres ante la justicia, reclamando una pensión de alimentos. Al parecer, al cumplir los 18 este chico era el estereotípico nini, y cuando sus padres le exigieron dedicación a los estudios, o ponerse a trabajar, decidió irs