El pasado viernes, 2 de octubre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciaba por Twitter que él y la primera dama, Melania, habían dado positivo por coronavirus. En una Casa Blanca en la que, al parecer, el uso de mascarillas y, en general, la aplicación de los protocolos de seguridad frente al virus dejan mucho que desear, creo que lo sorprendente no es que Trump se haya contagiado. Lo sorprendente es que no haya ocurrido antes.
El día anterior, Hope Hicks, una de las colaboradoras más cercanas del presidente, había dado positivo. Horas después de conocer el contagio de Hicks, Trump mantuvo una reunión con 19 donantes del partido republicano… sin avisarles de nada. Quién sabe cuántos de ellos puedan caer enfermos en los próximos días.
Si yo fuera uno de esos donantes estaría furioso, además de, por supuesto, muy preocupado por mi salud y la de mi familia. Pero, bajo Trump, en el universo republicano nadie se atreve a rechistar. Dudo mucho que ningún republicano prominente se aventure a señalar al presidente, no solo por su negligencia a nivel personal, sino por la cultura de dejadez que ha impuesto a su alrededor. Porque es sabido que, para tener contento a Trump, hay q
El pasado 29 de septiembre fue el primer debate de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Imagino que, entre quienes seguimos la retransmisión, hubo alguien, en algún lugar, que quedó encantado con el despropósito del que fuimos testigos. Quizá en la sede del partido republicano. O en el Kremlin. O en el mismísimo infierno.
Pero, para millones de personas tanto de Estados Unidos como del resto del mundo, entre las que me incluyo, el debate del martes fue un espectáculo lamentable y difícil de soportar. Las continuas interrupciones del presidente Trump a su oponente, el candidato demócrata Joe Biden, impidieron que el encuentro procediera con un mínimo de normalidad. Como muchos analistas han señalado, en realidad lo del martes casi ni puede considerarse un debate.
Sospecho que no soy el único que se pasó buena parte del encuentro intentando decidir si continuar viéndolo o si dejarlo, y dedicar el tiempo a algo productivo. Al final, 90 minutos desperdiciados… por cortesía de Donald Trump. Porque fue él, y solo él, quien, con su incesante verborrea, demostró una falta de respeto absoluta hacia su oponente, hacia el moderador, hacia el pueblo americano y, en general, hacia tod
Como recordarán, la fallida declaración de independencia de Cataluña en 2017 acabó mal para los líderes del proceso soberanista. El 27 de octubre, el Gobierno central español cesaba de sus cargos en la Generalitat a los líderes independentistas. Unos días después, el ya expresidente catalán, Carles Puigdemont, huía a Bélgica, mientras muchos de sus excompañeros eran detenidos y enviados a prisión.
Ahora, el sucesor de Puigdemont en la presidencia de la Generalitat, Joaquim Torra, sigue el mismo camino que su antecesor. No, el político catalán no ha huido a Bélgica… al menos de momento. Pero, como Puigdemont, Torra tampoco ha acabado su mandato presidencial. El pasado lunes, 28 de septiembre, el Tribunal Supremo confirmaba su inhabilitación, impuesta a finales del año pasado por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
Los hechos por los que Torra ha sido inhabilitado de su cargo, además de recibir una multa de 30.000 euros, se remontan a hace un año. Apenas un mes antes de las elecciones generales del 10 de noviembre, aparecieron en diferentes edificios públicos de la Generalitat lazos amarillos en apoyo a los líderes independentistas encarcelados y exiliados. El 2 de octubre, l
Lo que atrae a muchos de quienes visitan España es, sin duda, el turismo de sol y playa. Pero, aunque quizá sea un hecho poco conocido, nuestro país es, en realidad, uno de los más montañosos de Europa, y tiene espectaculares paisajes de montaña.
En comparación con otras partes del mundo, lo que yo sí echo de menos a veces en España es ver más fauna. Pero, ahora, uno de los animales más carismáticos en la península ibérica, el oso pardo, ha vuelto a nuestro país. En realidad, los osos nunca abandonaron del todo nuestras montañas, pero, durante décadas, hubo tan pocos ejemplares que muy pocas personas han tenido el privilegio de verlos en su hábitat natural.
Pero, poco a poco, las cosas están cambiando. Ya en 1973 se prohibió la caza de este magnífico animal en nuestro país. Pero fue en los años 90 cuando la población de osos pardos comenzó una lenta recuperación, gracias a los esfuerzos de las Administraciones públicas y de organizaciones no gubernamentales como la Fundación Oso Pardo.
Las categorías básicas de amenaza de extinción, definidas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), son Vulnerable, En Peligro, y En Peligro Crítico. Según informaba El Pa
En un mundo saturado de información, una manera eficaz de llamar nuestra atención, utilizada con frecuencia por los medios de comunicación, son las listas y rankings: los mejores discos, libros, películas, las personas más ricas, influyentes, atractivas y… ¿morosas?
Pues sí. En España, cada año por estas fechas, el Ministerio de Hacienda publica un ranking con los principales morosos del país. Concretamente, la lista incluye a todas aquellas personas y organizaciones que, al finalizar el año anterior, debían a la Administración Tributaria más de un millón de euros. El pasado miércoles, 30 de septiembre, Hacienda publicaba la última edición de su lista de grandes deudores. Como si se tratara de los premios Nobel, o de la persona del año de la revista Time, en cuestión de horas la inmensa mayoría de los medios españoles estaba hablando del tema.
¿Por qué esta cuestión llama tanto la atención en nuestro país? Creo que sería justo afirmar que se trata de un interés más bien morboso. Permítanme explicarme. Como personas adultas y responsables, todos sabemos que hay que pagar impuestos. Sin ellos, ¿cómo vamos a financiar la sanidad, la educación, la investigación, las carreteras…? Y, sin e