El etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, es el primer africano al mando de la institución. Y, en el artículo que firmó el pasado 5 de marzo en The Guardian, eso se nota. Falta hacía.
El artículo pone sobre la mesa una serie de hechos relativos a la campaña global de vacunación contra el coronavirus que, a quienes vivimos en países desarrollados, deberían sonrojarnos. De los 225 millones de dosis de vacuna administrados hasta el momento, la inmensa mayoría ha ido a parar a un puñado de países ricos que, por supuesto, son también quienes producen las vacunas. Entretanto, a la mayoría de países de renta media y baja les toca esperar.
A nivel global, asegura Tedros, no estamos fabricando la cantidad de vacunas que podríamos fabricar. Pero el aumento de producción que pide el director general pasa por dotar de capacidad productiva a más país
En el momento actual de la historia, decir que las vacunas son importantes es, obviamente, quedarse muy corto. El número de muertes causadas por la pandemia de coronavirus a nivel global supera ya los 2,5 millones, con 115 millones de personas infectadas en todo el mundo. Con contadas excepciones, la mayoría de países se han visto, simple y llanamente, superados por la pandemia.
Limitar la diseminación de la enfermedad sin provocar un colapso económico es un reto enorme, por no decir imposible. A ello se añade un hecho que, personalmente, a estas alturas considero probado: un porcentaje no desdeñable de la población simplemente no está dispuesto a cumplir con sus responsabilidades a la hora de evitar que se extienda el virus.
Tras lo vivido durante el último año, sin vacuna, no quiero ni pensar el futuro que, colectivamente, nos esperaría. Hoy, gracias a la vacuna, hay esperanza. Y, sin em
Cuando Leo Messi llegó a Barcelona, en septiembre de 2000, para hacer una prueba con el club, era solo un chaval de 13 años. El resto, como suele decirse, es historia. Con el tiempo, Messi llegaría a convertirse en el mejor jugador del mundo, y, en estos 20 años, lo ha dado todo por el Barça.
Que el astro argentino acabara su carrera en el Barcelona, su club de toda la vida, sería muy bonito. Qué gran decepción cuando, en agosto del año pasado, Messi anunció que quería irse. Peor aún, el entonces presidente, Josep María Bartomeu, no se lo permitió, alegando que no había comunicado su decisión en el plazo previsto. Lo impensable parecía estar ocurriendo… ¿Messi peleado con el Barça?
Es más, el jugador argentino arremetía públicamente contra el presidente, asegurando que no tenía proyecto. Incluso dijo que Bartomeu había roto su palabra. Debo reconocer que, cuando, unos meses antes, en febre
Hace justo un año, hablábamos en el programa del “cameo” de las patatas fritas Bonilla a la Vista en la oscarizada Parásitos. Tras aparecer brevemente una de sus latas de patatilla en el film surcoreano, las ventas de la compañía del Ferrol se dispararon. ¿Golpe de suerte, o magistral emplazamiento de producto?
Ahora, la historia se repite con la compañía catalana Rechapados Ferrer. Aunque de nombre escasamente glamuroso, los tableros de ajedrez producidos por esta pequeña empresa artesanal están entre los más exquisitos del mundo. Como si se tratara de violines Stradivarius, los tableros se elaboran con una fórmula secreta que, al parecer, incluye cuatro capas de barniz. El resultado: un desplazamiento óptimo de las piezas de ajedrez, sin brillos molestos. Madera de tacto aterciopelado.
A Rechapados Ferrer le va bien. Sus tableros de ajedrez —su producto estrella— son utilizados en muchís
La pandemia de coronavirus ha puesto de relieve muchas carencias de nuestras sociedades. En nuestro país, entre estas carencias están las dificultades que muchos experimentan a la hora de conciliar la vida personal, familiar y laboral: cómo combinar el cuidado de los hijos, las tareas domésticas, las obligaciones laborales, tiempo de ocio y deporte, etc.
En España, la primera ley de conciliación se aprobó hace ya más de 20 años. Sobre el papel, hoy en día existe un arsenal de herramientas a disposición de empresas y trabajadores para favorecer la conciliación: permisos retribuidos y no retribuidos, reducciones de jornada, cambios de turno, teletrabajo…
En la práctica, sin embargo, todavía hay bastantes empresas que se resisten a utilizar estas herramientas. Entornos laborales con larguísimas jornadas de trabajo, sin ningún tipo de flexibilidad horaria, donde todavía persiste la cultura del