“Dejadme que os diga algo. En Florida no hay confinamientos, ¿vale? Os lo puedo asegurar”. Así de efusivo se mostraba hace unas semanas Ron DeSantis, el gobernador republicano de Florida, en un evento público. Exactamente el mensaje que muchos estaban esperando oír. Entretanto, el Ayuntamiento de Miami Beach lanzaba la mayor campaña publicitaria de los últimos 20 años para atraer turistas.
Al llegar el periodo vacacional de primavera, una turba ávida de fiesta se cernió sobre Miami Beach. Medios de todo el mundo mostraron imágenes de las aglomeraciones de personas —la mayoría sin mascarilla— que se sucedieron, y del caos final en el que se vio sumido el popular enclave vacacional. Tampoco puede descartarse en absoluto que se produjeran supercontagios. Pero ¿acaso el gobernador DeSantis y el Ayuntamiento de Miami Beach esperaban que ocurriera otra cosa?
Ahora, algunos temen que pase algo parecido en California. Como informaba The Guardian el pasado 3 de abril, durante la última semana miles de personas han acudido en masa a poblaciones vacacionales del sur del estado. Hay gentíos paseando, aparentemente, sin ningún tipo de restricción por el famoso muelle de Santa Mónica, por el malec
La pandemia de coronavirus está siendo una enorme tragedia, pero hay que admitir que el periplo ha tenido también algunas cosas positivas. Una de ellas es la reconexión que, gracias a la ausencia de turistas, muchos hemos experimentado con nuestras ciudades, y con los entornos naturales que nos rodean.
En nuestro país, hasta cierto punto el turismo ya ha vuelto, y, a medida que la campaña de vacunación vaya avanzando en todo el mundo, con toda probabilidad volverá con mucha más fuerza. Pero, entretanto, la sensación de reconexión que les comentaba invita a la reflexión: ¿no podríamos hacer las cosas de otra manera cuando se restablezca plenamente la llegada de visitantes?
Pero el turismo de masas y sus consecuencias no son, obviamente, algo exclusivo de España. Y, el pasado 31 de marzo, el New York Times contaba como la ciudad de Ámsterdam, tras experimentar una “descompresión turística” quizá similar a la nuestra, está reconsiderando también el futuro que quiere para el turismo pospandemia.
En realidad, en Ámsterdam la cuestión de cómo encontrar un equilibrio entre el turismo y la calidad de vida de los residentes llevaba ya unos años debatiéndose. Es más, el Consistorio de la capita
Quizá hayan oído que, estos días, Madrid se ha convertido en una especie de refugio para europeos desesperados por salir de fiesta. La controvertida política de la capital de mantener bares y restaurantes abiertos atrae a jóvenes de toda Europa, porque en otras grandes ciudades del viejo continente hay restricciones mucho más severas para combatir la pandemia de coronavirus.
En España, la inmensa mayoría de otras ciudades no ha seguido el ejemplo de Madrid. Y, siendo realistas, las elevadas cifras de infección que por desgracia tenemos en gran parte del país no lo justificarían. Pero, aunque estoy convencido de que Madrid está actuando de forma irresponsable, hay que admitir que, fuera de la capital, se ven con algo de envidia las libertades que disfrutan los madrileños.
Ahora, como contaba la revista 20minutos el pasado 29 de marzo, un puñado de bares de Zaragoza ha decidido lanzar una simpática iniciativa para intentar animar un poco las cosas. Lo llaman el “pijameo”, y la idea es ofrecer una consumición gratis a quienes se presenten en el bar cualquier domingo a las 6 de la mañana… —cuando acaba el confinamiento nocturno— en pijama.
En época normal, —sin restricciones sanitarias— l
Hace unas semanas hablábamos en el programa del fenómeno de las tiendas oscuras: locales de supermercado que, habiéndose cerrado al público, son utilizados para servir los crecientes pedidosonline. Pero las mismas circunstancias que han propiciado el auge de las tiendas oscuras en el sector de la distribución alimentaria afectan también a otras industrias, entre ellas la de la restauración.
Los menores aforos permitidos a causa de la pandemia de coronavirus, y los momentos en los que tuvieron que cerrar al público por completo, obligaron a muchos restaurantes a volcarse en el negocio online. Pero, si la idea es operar un servicio de comidas dedicado exclusivamente a los pedidos por Internet, hay maneras más rentables de hacerlo que desde el local de un restaurante tradicional.
Así surgió la fiebre de las cocinas fantasma. Vendiendo en la red, y utilizando plataformas de entrega a domicilio como Glovo, Deliveroo o Uber Eats, la ubicación de la cocina donde se preparan los platos es lo de menos. Bueno, en realidad… depende. En esta era de la gratificación inmediata, tener la cocina en una zona demasiado alejada de los centros urbanos podría penalizar los tiempos de entrega, y acabar ar
Según datos de un estudio reciente del Observatorio de Sostenibilidad, publicados el pasado 29 de marzo por El Confidencial, en 2020 las emisiones de gases de efecto invernadero en España disminuyeron un 17,9% respecto al año anterior. La buena noticia es que esta cifra supone la mayor bajada de las emisiones nunca registrada en nuestro país. La mala… es que la caída del PIB y del empleo, y el aumento de la deuda pública, también marcaron récords históricos.
Las repercusiones de la pandemia de coronavirus sobre la economía sin duda han contribuido de manera importante al sustancial descenso de las emisiones. Y sin embargo, como muchos otros, yo estoy convencido de que, desde el punto de vista de gestión medioambiental, podrían extraerse lecciones importantes de la tragedia que está siendo la pandemia.
Entre las recomendaciones del Observatorio de Sostenibilidad está revisar los procesos de decisión “para lograr una descarbonización estructural y no coyuntural” de nuestra economía. Entre los muchos cambios a los que nos ha obligado la pandemia, ¿hay soluciones que podríamos adoptar de manera permanente, incluso cuando hayamos superado el brote? Un ejercicio de análisis potencialmente