El pasado fin de semana, dos enormes tormentas descargaron un diluvio sobre el este de Australia, y las inundaciones que siguieron son las peores que se recuerdan en las últimas décadas en el estado de Nueva Gales del Sur. Al parecer, el caudal de agua que llevaban los ríos no se había visto desde los años 60, y el servicio de emergencias teme que el número de evacuados, que el lunes 22 de marzo rozaba ya los 20.000, podría superar los 50.000 en los próximos días.
Este nuevo desastre llega solo un año después de los peores incendios en la historia del país. ¿Qué está ocurriendo? ¿Es esta sucesión de calamidades algún tipo de castigo divino? ¿Tan solo una ruinosa casualidad? Según algunos expertos, un aguacero tan descomunal solo se da una vez cada 50 años, o incluso cada 100. Pero ¿podemos seguir fiándonos de las estadísticas pasadas?
A estas alturas, los científicos consideran el vínculo entre el calentamiento global y el aumento de las precipitaciones como un hecho probado. El cambio climático está intensificando todavía más los fenómenos de lluvia extrema, y convirtiéndolos en algo cada vez menos infrecuente. La demoledora conclusión de la ciencia es que tanto las catastróficas in
Ser negacionista del cambio climático es un pernicioso lujo reservado a un número cada vez más reducido de gente. Cada día que pasa, incluso a los urbanitas más desconectados de la naturaleza les resulta más difícil ignorar la evidencia; a la insistencia de los científicos del clima hay que añadir el azote cada vez menos infrecuente de fenómenos meteorológicos extremos, de los que ya no se salva casi nadie.
A quienes, por otro lado, viven en entornos naturales, o incluso se ganan la vida con actividades relacionadas con el medio natural, los efectos del calentamiento global les resultan mucho más obvios y tangibles. Entre ellos están los pescadores.
Personalmente, tengo sentimientos encontrados respecto a la pesca y, en particular, respecto a los pescadores españoles. Por un lado, siempre he tenido admiración por quienes se dedican a oficios que, como la pesca, nos vienen de antiguo. Incluso siento un cierto orgullo patrio porque España sea una potencia pesquera; la mayor de Europa por capacidad. Pero, por otro lado, cuando veo aparecer barcos de pesca españoles en noticias y reportajes relativos a la sobrepesca, o a la destrucción de ecosistemas marinos, como pueden imaginarse, en l
Desde el pasado miércoles, 17 de marzo, la eutanasia es finalmente un derecho en España. Como comentamos en el programa hace unos meses, la ley ya había sido aprobada por el Congreso en diciembre, pero, tras algunas enmiendas menores en el Senado, hace unos días volvió a la Cámara Baja para un último trámite. La nueva norma entra en vigor dentro de tres meses.
En su día ya discutimos las múltiples condiciones y medidas establecidas por la ley para que una persona pueda acceder a este nuevo derecho: ser mayor de edad, padecer una enfermedad incurable que imponga un sufrimiento inaceptable e imposible de mitigar, contar con la aprobación de dos médicos y de una comisión interdisciplinar…
Conociendo, aun de manera superficial, la lista de requerimientos necesarios para acceder a la eutanasia, tengo la clara impresión de que los legisladores se han tomado la regulación de este nuevo derecho con la seriedad y prudencia que exige la cuestión. Sin ser ningún experto, creo que la nueva legislación incluye las garantías necesarias para evitar que alguien decida acabar con su vida, por decirlo de alguna manera, “como solución permanente a un problema temporal”.
La ley fue aprobada con 202 votos
Como saben, la pandemia de coronavirus y las correspondientes restricciones han multiplicado las ventas online. Durante el último año, quién no se ha preguntado alguna vez: ¿qué haríamos sin Internet, y sin los servicios de entrega a domicilio?
Un sector que se ha visto especialmente afectado por esta tendencia es el de la alimentación. En España, varias cadenas de supermercados llevaban ya algunos años ofreciendo sus productos en la red. Pero, por algún motivo, estas compañías no parecían decididas a potenciar su negocio online al 100%. Y muchos de sus clientes tampoco estábamos del todo preparados para dar el paso, y convertir la compra de alimentos por Internet en algo rutinario.
Con los confinamientos impuestos durante la pandemia, se diría que muchas de las reticencias que anteriormente teníamos los compradores pasaron abruptamente a un segundo plano. Casi de la noche a la mañana, la demanda online de productos de alimentación fue catapultada varios años hacia el futuro. Cadenas de supermercados como DIA, Mercadona, Aldi o El Corte Inglés, que, imagino, creían tener años por delante para irse adaptando paulatinamente al crecimiento del negocio online, se han visto obligadas a re
El pasado miércoles, 17 de marzo, la Comisión Europea presentó su propuesta para el Certificado Verde Digital. Como ya han hecho notar diversos medios informativos, el certificado… ni es verde ni es —solo— digital. Este documento de extraño nombre es, en realidad, la propuesta de la Comisión para intentar agilizar la movilidad europea de cara a la temporada turística de verano.
Si han viajado durante la pandemia de coronavirus, como me ha tocado hacer a mí, ya saben que es una pesadilla antes, durante y después del viaje. De cara al verano, los países de la Unión Europea que dependen del turismo temen que ello perjudique gravemente sus intereses, como ya ocurrió el año pasado. Así que han pedido una solución a Bruselas.
La idea es que puedan obtener el Certificado Verde Digital personas que, o bien han superado el Covid-19, o bien están vacunadas, o bien disponen de una prueba de laboratorio que demuestra que no están infectadas de coronavirus. Certificado en mano, los viajeros, en principio ciudadanos de la UE, podrían desplazarse a otros Estados miembro sin estar sujetos a las restricciones de movilidad establecidas para frenar la pandemia.
Ahora la propuesta debe pasar los trámites